El amor es como Don quijote: solo recobra la cordura para morir. Quiereme en mi locura...

Translate

sábado, 5 de marzo de 2011

Capitulo 8: Atado a la realidad


Atado a la realidad

POV EDWARD

Después de dar tantas por el bosque e por fin había ideado un plan para protegerla. Ser su custodio no había sido una buena idea después de cavilarlo por varias horas, ya que en algún momento me tendría que separar de ella, ya sea para cazar o por algún otro motivo, entonces ella correría peligro, los ineptos de los Vulturi no podrían defenderla y ella moriría por mi estupidez.

Así que lo que debía hacer era volverme a ganar la confianza de Tanya, en otras palabras, reconquistarla, de este modo ella no tendría motivos para dañar a Bella. Seria difícil, lo sé, pero estaba casi seguro de que a pesar de todo lo acontecido, Tanya aun seguía amándome, si es que a esa obsesión enfermiza podría llamársele amor. Sin embargo mi plan no era perfecto, ¿en dónde quedaba Bella?, la protegería de Tanya si. Pero quién me aseguraba que con mi “plan” no la lastimaría yo mismo. A pesar de que no había nada entre nosotros, más que una necesidad, sabia que la lastimaría de algún modo si ella me veía con Tanya, y su corazón ya estaba muy maltratado… mas era eso o verla muerta.

Y eso nunca lo permitiría

Ansiaba verla, como siempre, pero esta vez no era por deseo sino por preocupación; quería saber como estaba después de su recaída y aclararle la mayoría de palabras falsas que le dijo la perra de Tanya, Aunque si desmentía las palabras de esta, todo iba a ser mas difícil para ella al verme con Tanya, ya que sabria que si me importaba ella, entre menos lazos hubieran entre los dos y entre menos fuertes fueran, mejor… Seria difícil acabar con tanta necesidad del uno por el otro.

Aun no había cruzado palabra con Bella. Heidi me prohibió entrar a su habitación pues yo era el causante de sus recaídas y ella no quería poner en riesgo su salud, además, a petición de la misma Bella, me habían negado el acceso. Ella no quería verme ni en pintura…

Di mi último paseo por el bosque tratando de darle a Bella un poco más de tiempo para recuperarse y a mí para pensar en las palabras que le diría. Subí las escaleras con los nervios a flor de piel. Aun no sabía que decirle, con que excusa la vería, no podía decirle que la necesitaba…

Cuando llegué frente a la puerta, me detuve, Me temblaba la mano para tocarla, afortunadamente Heidi me ahorró el trabajo y salió a mi encuentro en cuanto puse mis nudillos sobre la madera.

-Te dije que ella no te quería ver.-me recordó-así que no pierdas tu tiempo, Edward.

- no me importa, Heidi. Déjame pasar.-le dije, no era propio usar mi fuerza y apartarla. Pero si Heidi no me daba otra opción tendría que hacerlo.

- Edward, Vete… Bells no te quiere ver, no le hagas pasar más disgustos. Recuerda que su salud es delicada.

- Mientras yo esté con ella nada le pasará- aseguré

-Si claro…- dijo con un tono irónico que me disgusto un poco, - además, ella está profundamente dormida.- añadió desviándome la mirada, podía apostar que era una mentira. Heidi era una de esas personas a las que no le son necesarias las mentiras, era alguien honesta, pero cuando tenía que decirlas, era pésima. Al contrario de mí, que de mentira en mentira había perfeccionado el arte del engaño.

- Heidi- la llamó Bella desde el interior de la habitación desmintiendo las palabras de Heidi.- ¿Quién está contigo?, ¿Es Edward de nuevo?- mi nombre se escuchó frio y doloroso de sus labios. Ella estaba herida… ¿por qué?, por las palabras de Tanya? ¿O había algo más?.

-Si, Bells, pero el ya se va,¿ cierto Edward? – me dirigió una mirada que interpreté como un “lárgate” mientras que cerraba la puerta, la detuve inmediatamente antes de que la cerrara por completo y tomé la muñeca de Heidi jalándola hacia afuera de la habitación. Rápidamente me deslicé dentro dejándola a ella fuera protestando. Le puse el pestillo a la puerta y me recosté en ella, respirando profundo mientras analizaba en mi mente las palabras que le diría a mi Bella para reparar su dolor sin comprometerme demasiado.

-Edward!!- dijo irritada.- sal de ahí.

-No!- repuse-

-Edward!- golpeó la puerta con los nudillos

- Déjalo Heidi.- interrumpió ella desde el sofá volteando su cuerpo hacia mi para verme, unos ojos tristes se instalaban en su rostro, increíblemente la tristeza de sus ojos me envolvió por completo, comencé a sentirme débil y aquella orden de alejamiento que me impuse quedó en el olvido,- El no tiene mucho que decir. Al fin y al cabo todo ya está dicho.-

- ¿Estás segura?,- preguntó Heidi.- recuerda que estás muy débil…-

- Si, cielo. Tómate un respiro, yo estaré bien. Si necesito algo llamaré a Dem ¿vale?

Heidi suspiró rindiéndose.

-Está bien, Bells. Los dejaré solos. Pero te advierto una cosa, Edward. Si ella tiene otra de sus recaídas, no me importara que eres el vampiro mas sexy de todo el mundo, te golpearé y no querrás saber en que lugar…-Sonreí aunque las voz de Heidi sonó amenazadora. El sonido de sus pasos fue cada vez más sumiso, hasta que fue casi inaudible.

-¿Qué quieres?- me preguntó Bella fríamente sacándome de mis cavilaciones, su frialdad me heló hasta los huesos

-Quería verte…- le dije con sinceridad, estaba rompiendo mis ordenes impuestas y mostrando mi preocupación.- me preocupé cuando te desmayaste, pero Heidi no me permitió verte y tu..., en fin, quería saber cómo estabas.-

- Pues ya ves. Destruida, como siempre... cuando estoy apunto de levantarme, me vuelven a tirar al suelo.- y más dolor, parecía como si no tuviera fin. Olas y olas de sufrimiento en un mar de lágrimas. Crucé lentamente a la habitación, inseguro de que seria buena idea acercarme tanto, pero… a la mierda!, yo quería ser quien la reconfortara y borrara cada lagrima, me era imposible resistirme y mucho más viéndola en este estado. Cuando estuve junto al sofá me arrodillé junto a el para estar a su altura y así poder sostenerle la mirada tenerla cerca una vez más

-Bella… - comencé con voz serena y pausada.- Nada, escúchame bien, absolutamente nada, de lo que te dijo Tanya es verdad. Ella no es más que una infeliz mentirosa que solo quiere lastimarte…

- ¿Ya terminaste?- espetó tajante. Sus ojeras y el color rojo de sus ojos denotando varias horas de insomnio y lágrimas. Oh, mi Bella… le creíste a esa…

Maldita sea! Por que diablos le cree a esa y no a mi.

-¿No me crees?

- No.- dijo con dolor.- ella tiene razón, soy una traidora, y nada de lo que digas podrá borrarlo.

-¿Traidora?, cómo puedes serlo si entre nosotros no ha pasado nada. -Le dije quemándome la boca, diciendo las mentiras más dolorosas que pude decir jamás. Habían pasado tantas cosas entre nosotros dos que me costaba tanto negarlo y echarlo al olvido, bueno, por lo menos por parte de Bella se iría al carajo, porque por mi, siempre estaría en mis pensamientos aunque lo estuviera negando en este momento. Ella me miró desconcertada y con una lágrima a punto de escaparse por su retina.

No por favor no llores, me haces todo más difícil cuando te veo de esta forma…

-¿cómo pude ser tan tonta?!- se reclamó ella en un susurro con la voz rota.

- ¿a qué te refieres?- quise saber.

- para ti no significo nada, pero para mi…-se calló por un segundo.

-¿para ti qué?- pregunte ansioso, necesitaba saberlo, quería escucharlo de sus propios labios y confirmar que mis sospechas y que sus palabras escritas en el diario eran ciertas... ella giró su rostro evadiendo mi mirada.

-¿para ti qué?.- le insistí desesperadamente.

- Nada, olvídalo…-pude notar un ápice de dolor en su voz y un par de lagrimas recorrían su mejillas lentamente.- ahora por favor vete. Quiero descansar.- se ovilló en el sofá, protegiendo su cuerpo con sus frágiles brazos, ¿de quien lo protegía?,¿ de mi? .no era justo, ella me estaba vetando de mi propia propiedad. Si, su cuerpo era mió, lo había sido desde nuestro primer roce . Bella cerró fuertemente sus ojos.

-Bella…- le dije acariciando sus cabellos, ella tomó rápidamente mi mano y la aparto.

- No me toques.-su voz se rompió.- no tienes derecho a hacerlo. - una punzada de dolor emergió de lo más profundo de mi ser golpeando fuerte contra la superficie de mi muerto corazón, se expandió silenciosamente por mi interior llevando a cada rincón un poco de dolor. No podía creer que me estuviera doliendo su rechazo, una cosa era estar molesto por ser vetado, pero algo muy diferente y profundo era estar dolido. ¿Qué diablos me estaba pasando?

-Bella… ¿por qué me haces esto?-le pregunté con aquel dolor punzante incrementándose cada vez más. Ella me miró confundida y enojada.

-¿Hacerte qué?- me preguntó con desden- eres tu quien desde que reapareciste en mi vida te has dedicado ha lastimarme… y hacer de mi vida un infierno peor que en el que ya vivía, ¿por qué ha?, ¿por qué te ensañas conmigo?

Cada letra me perforaba con fuerza y me hacia sentir más vacio de lo que ya estaba, más dolido y con un deseo incontrolable de acabar con esta farsa inmediatamente. Si ella seguía diciendo todas esas babosadas terminaría sacándome toda la verdad, acabaría diciéndole que todo esto lo hacia por ella, porque la maldita de Tanya no le fuera a tocar ni un pelo.

-Callate!- le ordené saliéndome de mis casillas y poniéndome de pie con un movimiento brusco, Bella se sobresaltó y su cuerpo comenzó a temblar sobre el mueble, sus ojos se perdieron en los míos, pero esta vez con miedo y frialdad. Oh… mierda… ¿qué había hecho?

Conté hasta tres, seis, diez, intentando calmarme. caminé y caminé de un lado a otro de la habitación con una mano en mi cabeza jalando una y otra vez mi cabello, en busca de las palabras correctas para comunicarme con Bella y no lastimarla más, frustrado por el silencio de ella, un silencio cruel que me hacia sentir culpable y ruin.

-Bebé. – le dije acercándome con cautela y lentitud. Ella no se inmutó.- Lo siento, perdón, yo no quise gritarte, pero entiéndeme por favor…

-¿Entenderte?... no puedo, Edward. Por más que trato… no lo logro, a un vampiro voluble como tu es imposible entenderlo. –dijo levantándose de la cama valiéndose de todas sus fuerzas- Me haces feliz- una sonrisa triste se deslizó por sus labios- pero luego te encargas de destruirlo todo. Y… ya no puedo más. Ya mi corazón no aguanta. Vete por favor.- ella se rompió en la ultima frase, sus lagrimas cayeron y cayeron.

No me pude contener más, al carajo todo. Me aproximé hacia ella y la abracé. Con tanto fervor y dolor a la misma vez, ella luchó entre mis brazos por unos instantes, pero no le permití zafarse. Después se rindió y cayó rindiéndose sobre mi torso, humedeciendo mi camiseta con gota salada.

- Mi Bella…- le susurré besando el tope de su cabeza.- entre nosotros no pasó nada,- le recordé- pero jamás te dije que no quisiera que pasara. Perdóname ¿si?, por favor Bonita, perdóname... yo te necesito…

-Edward...-dijo ella en un susurro.

- Shh…-tomé sus mejillas entre mis manos sintiendo como la pared de hielo se derretía poco a poco hasta ser casi nula, me arrepentiría de esto, lo sabia de antemano con seguridad, porque cuando saliera de está habitación seria otro Edward, un Edward que la haría sufrir mucho más. Darle tantas alas a Bella sobre lo que pasaba entre los dos y luego arrancárselas era un suplicio al que estaba condenado…-Solo abrázame, mi Bella. Seamos solo tú y yo por una vez. sin ningún tabú que nos ate- si tendría que pagar después por esto, trataría de aprovecharlo al máximo. Disfrutar del pecado y luego afrontar el castigo. Bella me apretó suavemente relajando cada musculo de su cuerpo, reconfortándose en mi, bajando la guardia, dejándome entrar en su pequeño mundo en el cual reinaba el sufrimiento para aliviar su dolor

-No tienes idea de lo que siento en este momento… sé que está mal sentir esto, pero es tan fuerte, mas fuerte que mi voluntad… No puedo callarlo más… te necesito Edward, a cada momento, a cada segundo del día... si no estas junto a mi me siento vacía .- su voz sonaba necesitada, suplicante y sincera. Diablos!... ella me estaba confesando la necesidad que me profesaba. Mas yo no podía decirle lo mismo a si lo sintiera, no podía disfrutar de sus palabras correspondiéndole con otras, que cruel era el destino…

Anhelaba besarla, y que mejor oportunidad que esta, cuando ella me estaba abriendo su corazón. Sin embargo, después seria más doloroso separarnos, no podría vivir sin el sabor de sus labios en mi boca. Sería una tortura para ambos cruzarnos todos los días y no recordar el momento. Controlándome todo o que pude, me limité a acariciar su espalda, a delinearla con mis dedos, a acariciar cada cm de piel debajo se su camiseta, la estreché un poco más contra mi impregnándome de su calor, apoyé mis rostro en su hombro y aspire todo lo que pude, drogándome con su aroma que aun me seguía pareciendo enloquecedor, pero que ya no me producía aquel frenesí deseando su sangre,

Ahora era algo diferente… pero no podía averiguar que..

Nos acomodamos en el sofá, el cual era un poco incomodo, pero en este momento, cualquier cosa estaba bien, siempre y cuando estuviera junto a ella. Ninguno de los dos quiso pronunciar palabra, solo nos mirábamos fijamente con curiosidad el uno al otro, teniendo tantas cosas que contarnos, pero con el miedo de hacerlo y arruinarlo todo. Bella jugueteó con nuestras manos unidas hasta quedarse dormida entre mis brazos, yo solo la miraba, perdiéndome en su belleza, deleitándome con cada rasgo de su rostro.

-Si supieras todo lo que se nos viene encima.-le susurré. Mi móvil empezó a sonar en mi bolsillo. Alice, pensé. Pero desgraciadamente, aquella llamada estaba muy lejos de ser una solución, cuidadosamente me separé de Bella para no despertarla, le besé la frente susurrandole: “Todo esto lo hago por ti…” y desaparecí por la ventana, no correría el riesgo de que Bella escuchara mi conversación con Tanya. Me alejé lo suficiente de la casa para contestar.

-Tanya…- le dije, no podía ser descortés, ya que todo mi plan se desvanecería, pero tampoco era capaz de saludarla efusivamente.

-Edward, me sorprende que me contestes… pensé que te había perdido- No se pierde lo que no se tiene…

- Todo tiene una explicación….-le dije comenzando con la sarta de palabras falsas.

- pues espero que sea muy buena, porque tu comportamiento fue totalmente reprochable ¿Qué mierda te sucede, Edward?- normalmente no dejaría que esa arpía me reclamara por algo, estaba haciendo un gran esfuerzo por no colgarle.

-prefiero contarte personalmente… por qué no nos vemos.- sugerí. No podía creer que fuera yo quien estuviera pidiéndole una “cita” a Tanya, si que me estaba humillando.

Ella lo pensó por un momento.

-Ok… ¿a qué horas nos vemos?-me preguntó

- Pasaré a buscarte…¿A las nueve te parece bien?- no eran más de las ocho, todavía tenia una hora libre para pensar…

- el vuelo sale a las 11:30, así que tenemos tiempo.- capté el doble sentido se sus palabras, no me era para nada extraño que ella se me insinuara.- estoy en el hotel Golden Sky en el centro del pueblo. Te estaré esperando, Ed.- colgó.

-Adiós, perra!- le dije a la línea ya cortada, guardé mi móvil en el bolsillo, pero en realidad lo que quería hacer era estrellarlo contra un árbol, estaba furioso… Odiaba a Tanya, la odiaba con todas mis fuerzas…

Decidí emprender un corto paseo por Forks buscando a una presa, confiando en que aquello me calmaría un poco para mi cita con Tanya. Un humana desafortunada que intentó seducirme en un callejón vacio y sin salida, dio su ultimo aliento de vida en mis brazos…,mas la experiencia no fue del todo placentera, su sangre sabía a drogas. Los humanos eran unos imbéciles, teniendo toda una vida por delante y metiéndose esas porquerías, autodestruyéndose de esa forma.

Andaba por una calle que parecía no tener fin bajo una fina capa de llovizna cuando las luces de un auto se fijaron en mi y el ruido de la bocina impactó contra mis oídos. Miré por encima de mi hombro para averiguar de quien se trataba, Un Ashton Martin rojo apareció frente a mis ojos, divisé el rostro de Eleazar detrás del parabrisas, su sonrisa burlona destacaba en su rostro… lo que me faltaba.

El volvió a sonar el claxon de auto y me hizo una señal con las manos para que entrara en el auto, lo hice sin muchos ánimos.

-Edward, Edward, Edward.- comenzó con otra sonrisa.- ¿Problemas de faldas?

- Cierra la boca y mejor conduce.- le ordené en un gruñido.

- ¿A dónde, Cullen?- me preguntó.

- A la casa de los Vulturi.- le dije viendo la lluvia caer por la ventana y suspiré. Eleazar colocó el auto en marcha y zigzagueo por las calles húmedas a toda velocidad, esta era una de las pocas cosas que teníamos en común los dos.

- ¿Quién es ella?- me preguntó

-Nadie…- respondí, me sentí mal por negarla, pero entre menos la involucrara en mi mundo, mejor.

- No creo que, nadie te haga suspirar y reaccionar de esa forma. Estabas más que encabronado esta mañana, ¡querías matar a Tanya!. La defendiste Cullen… creo que me quedo corto, te veías dispuesto a todo, incluso a dar la existencia por ella.- ¿Tan obvio había sido? Si… si que lo había sido…

No respondí, me quedé en silencio…

-Por otra parte… tienes un muy buen gusto, Cullen. No solo tiene una sangre irresistible, sino también su cara y ese cuerpo... diablos, si que está muy buena.-por la mente de Eleazar cruzaban repetidamente una imagen de mi Bella en su completa desnudez. Rugí de furia mientras que hundía mis dedos en el mullido asiento.

-Hey! El auto es rentado… tengo que devolverlo intacto!

-Ni te atrevas a tocarla!-le advertí- Si lo haces te mueres, maldito!

Él soltó una de sus risotadas.

-Ves a lo que me refiero…creo que el indomable Edward, por fin ha sido domado y nada mas y nada menos que por una humana. –Otra sonrisa burlona- además, creo que alguien se está enamorando… Oh, si. Eso es AMOR!- otro con el mismo disco rayado, él al igual que Heidi se empeñaban en hacerme creer que estaba enamorado de Bella, pero jamás lo lograrían porque no era cierto, ¿Verdad?

¿Entonces por que la celas, la proteges y la necesitas?

¿Otra vez conciencia?, ¿Nunca te cansas de atormentarme?

No…

El resto del recorrido me la pase en silencio, cavilando una y otra vez esa palabra que se empeñaban en meterme por los ojos. Amor…

-Llegamos Cullen!-aparcó el auto frente a la casa. Abrí la puerta del auto y me bajé, él me imitó; apagó el auto y se bajo con su típico andar despreocupado.

-¿No me invitaras a pasar? Y de paso puedo conocer a la chica. – de nuevo apareció la imagen de Bella en su mente.

Le lancé un gruñido de advertencia.

-Está bien… ya entendí.

-Eso espero.-añadí.- Él sacó una nota de papel doblada del bolsillo delantero de su pantalón y la depositó en mi mano, -¿Qué es?-le pregunté mientras él me entregaba una tarjeta de crédito y un fajo grande de dólares.

-Carlie me dijo que te la entregara en cuanto te viera.-por fin, noticias de mi pequeña…-Rosalie le ayudo a escribirla, pero todo lo que dice ahí salió de su cabecita.

-¿La leíste?- le interrogué, el sonrió mostrándome todos los dientes.-Me sorprende que alguien tan dulce como ella, pueda querer a alguien como tu…

-cierra la maldita boca!- gruñí y respiré profundo, el aroma a fresas y vainilla de Bella y Heidi entró por mis fosas nasales. Que suerte la mía…

Eddie, te tengo una sorpresita…. Vociferó Heidi en su mente. Los pasos se incrementaban a medida que pasaban los segundos, giré mi rostro para verlas cuando los pasos se escuchaban ya muy cerca.

Bella lucia un fantástico vestido blanco que se ajustaba perfectamente a sus curvas y a cada punto favorable de su piel, le llegaba unos cuantos centímetros más abajo del muslo, lo cual dejaba entrever bastante piel. el color hacia un bello contraste con su piel ahora sonrosada ante mi mirada, una cinta delgada de seda roja adornaba sus cabellos. Se veía hermosa como un ángel…

Pero para mi desgracia no solo a mi me pareció estar viendo a una diosa, Eleazar la observaba detenidamente con los ojos llenos de lujuria, le lanzó un chiflido a ambas, más que todo a Bella. Esta bajó la mirada mientras que sus mejillas se enrojecían un poco más.

-Eddie, mira lo que te traje.-alardeó Heidi. – ¿acaso no se ve preciosa?, toda una creación mía.

Pues claro que se veía preciosa, de cualquier forma ella era hermosa, incluso si vistiera un feo harapo, ella seguiría destilando belleza por doquier.

Los pensamientos de Eleazar continuaban y se volvían cada vez más intensos que tuve que recordarme que estábamos frente a Bella para no ir y atacarlo. Prefería mil veces su mente enloquecida por la sangre que llena de deseo hacia mi Bella.

-Te molestaría presentarnos.- me sugirió el muy descarado.

-La verdad… si.-le respondí con toda sinceridad.

-No hace falta que nos presentes.- intervino Heidi. Con una sonrisa- Yo me puedo presentar solita. Soy Heidi Vulturi, un gusto.-dijo ella extendiéndole la mano, Eleazar la besó con cortesía.

-¿Y tu quien eres?-dijo refiriéndose a Bella.

-Isabella.-respondió ella alzando la mirada, ella me observó por encima del hombro de Eleazar, al instante aquellos ojos achocolatados brillaron de felicidad, le enseñé una de mis sonrisas torcidas y ella se mordió el labio en un gesto seductor y nervioso.

- Sabes Edward creo que me cambiaré al equipo de los buenos, porque si en el cielo hay más Ángeles como estas dos bellezas, definitivamente quiero entrar.- y ahí iba de nuevo la imagen de Bella desnuda, pero esta vez acompañada de la de Heidi en las mismas condiciones.

-Eleazar!- le advertí iracundo. Si volvía a reproducir una vez más esa imagen de Bella, lo mataría.

- Si que le quitas la diversión a todo- me dijo. algo en el cuello de Bella capto su atención e impidió que siguiera con su sermón sobre “la diversión”- Lindo dije… una letra “E” que curioso… ¿Cierto Edward?- él se encargo de enfatizar la letra E de mi nombre. ¿Una “E”?, ¿por qué una “E”?,¿no era de mi nombre, verdad? Tal vez era una “E” de esperanza…

Seguro Cullen…No hay peor ciego que el que no quiere ver…

Oh, Dios!

Bella desvió su mirada de la mía ocultando así su nerviosismo. Entonces era cierto… esa “E” era de…Edward.

Mi Bella… ¿por qué tuviste que fijarte en la persona equivocada?

-¿Quieres ir a dar un paseo?- le preguntó Heidi a Eleazar.-Cuando no esta nublado las estrellas en el cielo se ven mágicas.

-Suena bien.- respondió Eleazar, sonrió seductoramente.- mientras esté con un ángel como tu, cualquier lugar es el cielo.-Eleazar no cambiaba, seguía siendo el mismo mujeriego de siempre; le juraba eterna fidelidad a Carmen, pero cuando ella se daba vuelta, el ya tenia una lista de chicas a las cuales seducir fueran vampiras o humanas. Heidi ya estaba en su lista.

Si tan solo mi vida fuera tan fácil como la de él. Si tan solo no la necesitara tanto…

Eleazar se acercó a Heidi, le pasó su brazo por detrás aferrándose a su cintura y juntos caminaron lejos sin rumbo fijo hasta dejarnos a Bella y a mí solos.

Esta vez fue ella quien tomó la iniciativa y se aproximó a mi. Ansiaba preguntare por el significado de esa “e” en su cuello, mas el temor de que mis sospechas eran ciertas me mantuvo con la boca cerrada. Bella unió nuestras manos con timidez, a través de este lazo pude sentir su calor quemándome por cada fibra de mi cuerpo, ella era tan calida.

-Estás todo mojado.- admitió ella borrando las gotas de agua en mi chaqueta con su mano libre.

-Forks no es un pueblo muy calido.-le recordé.

-pero…

-¿o acaso no te gusto así?-le pregunté apoderándome de su cintura, creo que seria la última vez que podría tenerla así de cerca.

-Tu sabes que no es eso…- sonreí ante sus palabras, ella podía generar en mi una chispa de felicidad con solo una palabras o un gesto. Pero aquella migaja de dicha no duraría por mucho tiempo.-¿Tienes panes para esta noche?- sus latidos se incrementaron velozmente. Ella estaba más que nerviosa

-Eh…- mi celular sonó en mi bolsillo interrumpiéndome, lo saqué de mi bolsillo y me alejé unos pocos metros de Bella por si las dudas.

-Edward!, ya son más de las nueve, ¿a qué horas piensas venir?-dijo esa voz fastidiosa.

-Tuve un inconveniente.-le dije conteniéndome.

- qué clase de inconveniente, ¿Una zorra que te encontraste en el camino?

-Me encontré con Eleazar… nos detuvimos a hablar por un rato y se me pasó el tiempo.

- Bien… pero quiero que vengas de inmediato!-exigió.

Como te detesto…

-Nos vemos.-colgué y de nuevo ese deseo de arrojar mi móvil lejos.

-¿Algo importante?- me preguntó Bella.

-Si.-admití.- Debo irme…- Una mueca de desencantó transformó su rostro. Bebé no sabes como desearía quedarme contigo y no marcharme,

-Quería salir contigo esta noche, pero ya veo que será en otra ocasión.-dijo desilusionada.- caminó rumbo a la casa.

…no la detuve, sería mas difícil así.

-Adiós mi Bella… te estaré pensando cada minuto… porque eres tu con quien mi alma, mi corazón, mi cuerpo y mi todo quieren estar-le susurré al viento en cuanto estuve solo

Me dirigí a mi habitación para cambiarme esta ropa humeda y con aroma a ella, castigarme con su efluvio ya era demasiado. Luego de un baño con agua caliente y de colocarme ropa limpia y seca, busqué la carta de mi pequeña para leerla.

----------------------------------------------------------------------------------------------------

Dadi:

Me encuentro aquí con mi tía rose escribiéndote esto, no la escribí con mi propia letra, porque ya sabes… son garabatos y garabatos.

Todo marcha fabuloso, pero mi felicidad no está completa si no estas tú. Te hecho mucho de menos, aunque solo hayan pasado unos pocos días desde que te fuiste…

¿Te gustó mi regalo?, a puesto a que si. Fue el dije más lindo de “E” que encontramos con mi Nana Esme, es un detalle para que me recuerdes siempre.

Las piezas del rompecabezas comenzaron a encajar tomando otra dirección, ¿de dónde Bella había sacado ese colgante?, ese era el regalo de mi pequeña… ¿pero como llegó a sus manos?

Te envió los más dulces besos y cuídate mucho

Tu princesa, Carlie

Mis dos tesoros juntos… la presencia de mi pequeña representada en un objeto y mi bella con aquel objeto en su cuello.

Mi teléfono volvió a sonar indicándome que Tanya comenzaba a perder la paciencia, dejé la nota sobre la cama y salí de la casa dejando todo allí, todo lo que en realidad me importaba, me atraía y lo que necesitaba resumido en una sola persona…Isabella Swan



No hay comentarios: