El amor es como Don quijote: solo recobra la cordura para morir. Quiereme en mi locura...

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miércoles, 16 de enero de 2013

Odio Amarte Tanto-Capítulo 12. En sus manos

Capítulo 12
En sus manos

No era el momento más cómodo de toda mi vida, estaba amarrada a su espalda sintiéndome  como una total ramera. Una parte de mí me decía que no había porque sentirme así, al fin y al cabo él y yo no éramos nada, ni siquiera nos pertenecíamos… Pero la parte tonta, aquel pedacito llamado corazón me informaba que perdía mi dignidad con ese estúpido juego.
Preferí hacerle caso a la parte razonable, mi cerebro. Pensar con el corazón lastimaba y yo no quería más dolor. Ya era suficiente.

-¡Bájame!-ordené- Para y bájame, Edward!

Escuché una leve risita. ¿Risa?, ¿por qué carajos se reía?
Lo patee en su pierna y al minuto recordé que mis golpes, para un vampiro como él eran caricias.

-¿Sabes que eso no me duele, cierto?- volvió a reírse y aumentó más la velocidad, tuve que abrazarme fuerte a su espalda. Algo de miedo y adrenalina corría por mi cuerpo, más miedo que adrenalina.

Las nauseas iban expandiéndose poco a poco sobre mí, si él no paraba, era probable que acabara vomitándome sobre él. La combinación de mucho alcohol y velocidad no eran lo mío.

-Para-dije casi sin aliento. Cerraba los ojos, intentando de ignorar las nauseas.-por favor, no creo que pueda aguantar más esto. Me ignoró y corrió más veloz. Claro, esta era su venganza, quería matarme del miedo, pero más que miedo sentía nauseas, estaba a punto de vomitar. Necesitaba poner los pies en la tierra ahora mismo.

-Edward me siento mal, creo que… voy a vomitar- susurré. Mis palabras fueron magia, el se detuvo y me bajó de su espalda, sosteniéndome de la cintura. Cuando estuve en tierra firme, vomité como si no hubiera mañana toda la cerveza y la comida grasosa que me habían ofrecido Jake y sus amigos.

Genial!, nada mejor para acabar la noche que esto…

Cuando terminé, él me llevó hacía una pequeña laguna que había cerca para que pudiera limpiarme. Me sostuvo de nuevo en la orilla de seguro para que mi instinto suicida no me hiciera arrojarme en las profundidades del agua oscura. Había arruinado mi vestido, estaba completamente asqueroso, empapado en sudor y aquella sustancia que acaba de arrojar de mi boca.
Resolví quitármelo, el olor era insoportable y hacía que mi estomago se revolviera. Me limpie mi boca y mi cuerpo, el agua estaba helada y ayudó a calmarme un poco la resaca. Sin embargo; ahora estaba helando y necesitaba cubrirme con algo, además no era que estuviera muy cómoda con la mirada de Edward encima.


De repente sentí algo pesado y frío sobre mis hombros. Un olor peculiar a cuero mezclado con el de él inundó mis pulmones, era exquisito.

-Me gusta el paisaje que estoy viendo, pero no quiero que mueras de hipotermia.-vi de reojo una de sus sonrisas torcidas.

No pude evitar sonreírle de vuelta.

-Me acercaría a ti, pero te congelarías más y creo que debo estar enojado contigo-¿enojado?, la que debería estar enojada aquí era yo.

-¿Perdón?, Tú no tienes porque estar molesto.-afirmé-

-Tienes razón… no debería estar molesto, debería estar indignado, pero con el karma que has recibido hoy y por estar casi desnuda lo dejaré en enojado.-otra sonrisa iluminó su rostro-

Algo de calor subió por mis mejillas. Era algo de rabia combinado con rubor por el alago sobre mi desnudez.

-No tienes porque estarlo, yo a ti no te he hecho nada.-solté, colocándome bien la chaqueta-

-y ahora te haces la desentendida… creo que comenzaré a indignarme.

-¿Dime que te hice, ah?, que vaya a fiestas en la Push no tiene porque importarte a ti.

-Te equivocas-me interrumpió- todo lo que tenga que ver contigo me importa y más cuando se trata de que andas de arriba para abajo con un pendejo licántropo.
-Ese es mi problema, no el tuyo.-rezongué- si quieres hacerle reclamos a alguien, vete con la rubia esa oxigenada con la que te besaste la otra noche. A ella puedes reclamarle cuanto quieras. A mí no me jodas!

Edward río.

-¿Estás celosa?

-¿Celosa por ti?, ¿sufres de delirios?

-De delirios no, sufro de algo llamado atracción por ti.- en un abrir y cerrar de ojos estuvo junto a mi sentado al borde del lago.

-Deja de jugar-desvié mi mirada de la suya.

-No estoy jugando, algún día entenderás que tu para mí eres todo menos un juego.-susurró en mi oído, peligrosamente tentador su aliento impactó sobre mi oreja y me hizo estremecer.

-Si lo soy…¿ y sabes algo? No estoy interesada en jugar.

-Lo estás.-lamió el lóbulo de mi oreja. Varios corrientazos eléctricos me pasaron por todo el cuerpo- todo te delata, tu cuerpo…-mordió mi cuello suave- tus palabras con poca seguridad-besó mi barbilla y dejó un pequeño beso sobre mis labios, luego su boca se dirigió a mi oreja, su lengua en mi oído envió una corriente por todo mi cuerpo, el cual fue directo a todas mis extremidades hasta la punta de mis dedos. Involuntariamente giré mi cuello hacia un lado para darle más espacio mientras su lengua divagaba por el lóbulo de mi oreja .Me sentí estremecer-

-Edward…-dije casi en un suspiro.

-¿Si?-respondió él, dejando un suave beso en mi cuello-

-Qué… qué ¿qué estás haciendo?-logré decir al fin.

-¿Qué crees que estoy haciendo, Isabella?-pronunció mi nombre de una manera lasciva- ¿Jugando al ajedrez?-rió con descaro- me estoy cobrando lo mala que has sido conmigo esta noche. Salir con ese perro para darme celos no fue la mejor decisión que has tomado-respaldó sus palabras con una suave mordida-

Me invadió una oleada de placer y miedo, recordaba la ultima vez que habíamos escenificado aquella mordida.

Alec…

De pronto me vi envuelta en una nube de rabia contra él, no…está vez el no tendría el control de la situación, esta vez no me tendría en sus manos, jugando conmigo como si de una marioneta se tratase.

-¿Celos?... por favor, ni que a mí me importara que tú te fijaras en mí. Salí con Jake porque me encanta, bueno… Quizás tú no entiendas eso, solo eres un vampiro reprimido que está tan desesperado como para sentir celos de una linda relación como la de Jake y yo –Solté mis palabras entre una y otro par de sonrisas, se lo merecía…Ahí tienes, idiota

-No estoy desesperado y mucho menos reprimido-su sonrisa se ensanchó- solo estoy cabreado porque nunca se me ha dado eso de compartir… y mucho menos a una mujer-finalizó con total naturalidad. Joder…

-Hay un pequeño detalle que has pasado por alto, idiota-forcé la última palabra a salir de mi boca- ¡yo no soy tuya! No puedes compartir o este caso no hacerlo con algo que no te pertenece. Y para tu información N O S OY T U Y A-recalqué pausadamente.

-¿Ah no?-enarcó una ceja mientras una sonrisa bailaba en su boca. Me sentí repentinamente nerviosa..

Sus ojos se clavaron en los míos, hipnóticos, rojos y penetrantes. Su mirada me desnudaba aun con la chaqueta puesta, me escudriñaba hasta lo más profundo de mi alma, perdida en ella no percibí en qué momento sus manos pasaron de mi cuello a subir y bajar lentamente por las cumbres de mis pechos; por debajo del encaje estos respondieron a su tacto, poniéndose duros y listos para ser liberados del estorboso sostén y chaqueta.

-¡Niégame que estás loca por pertenecerme!-demandó, acunando uno de mis senos en su mano-

-No… ¡no quiero que me toques!-tomé su muñeca acompañada de mi poca voluntad. Debía quitarme sus manos de encima o estaría perdida.

El se limitó a negar con la cabeza, entrelazó su mano con la mía y calló cualquier cosa que estuviera a punto de decirle con sus suaves labios. Si que estaba en problemas… tnato que le ayudé a quitarme la chamarra, importándome muy poco el frío que hacía a esa hora, tendría suerte si no ganaba una buena pulmonía.

Mi sostén fue cuento aparte, ni supe cuando me había despojado de él hasta que sentí la fría brisa contra mis pechos y segundos después los labios de Edward. Su lengua buscó mis pezones y les dio suaves caricias, podría jurar que estaba un tanto entretenido por lo duros que estaban, su boca mordió, lamió y jugueteó a su antojo, arrancándome gemidos… cielos… ¿cómo ese hombre me podía hacer gemir tan fuerte?… no quería ni imaginarme como sería cuando lo tuviera dentro de mí… ok ok, exceso de pensamientos pecaminosos, ya de por si me encontraba bastante humeda.

Edward deslizó su boca hacía el sur, bajó por mi ombligo hasta mi abdomen bajo, lamió por la orilla de mi pantalón aun sin dejar descuidados a mi pechos tan necesitados de él; los apretó a su maldito antojo, haciéndome devorar mi labio inferior para tragarme chillidos de dolor y placer.

Pero como nada dura para siempre y siempre existe alguien que caga los buenos momentos….

-¡Bella!-gritó una voz bastante cerca.

Obligada a salir de la fantasía, abrí mis ojos y me encontré los orbes marrones y llameantes de Jake. Edward lo ignoró y continuó con sus besos sobre mi, me aparté bruscamente y me cubrí mis pechos con mis manos al no encontrar ni rastros de la chaqueta o de mi sostén.

Apuesto a que Edward sabía que él estaba siguiéndonos… y lo estaba disfrutando, eso era evidente… él era un maldito… sí, eso era… un maldito que hasta hacía unos minutos me estaba matando de placer

Mierda…

-No puedo creerlo-dijo Jacob para si mismo- tu solo estabas jugando conmigo, ¿verdad?-inquirió con rudeza- ¡eres una zorra!-escupió las palabras, ¿Cuánto había visto Jacob? ¿Tan bloqueados tenía los sentidos mientras Edward me tocaba?

-No sé cómo no pude darme cuenta de que me estabas usando para poner celoso a esta sanguijuela –Edward gruñó, por mi parte, las palabras de Jacob me calaron hondo. ¿En qué diablos había estado pensando?, ¿en qué me estaba convirtiendo? , había llegado a tanto por mi maldita obsesión con Edward….había dañado a Jacob… él no se lo merecía

-Jake yo… puedo explicarte-dije cual protagonista de novela cuando le encontraban con las manos en la masa, bueno… En Edward.

-¿Qué me vas a explicar? -se acercó peligrosamente hacía nosotros. Edward que hasta ahora se había mantenido alejado, viendo y escuchándonos ajeno a todo, se acercó colocándose frente a mí como un escudo. En sus ojos se marcaba una clara mirada de advertencia –que tu maldito juego casi acaba con mi hogar, con mi familia… ¡con mis amigos!

-Jake perdóname por favor… -y ahí estaba yo con el rabo entre las piernas. Implorándole perdón a Jacob por ser tan pendeja, sin embargo mi cerebro era quien forzaba esa disculpa, mi corazón rebelde a cooperar, pensaba diferente.

-Ojalá te mueras, perra-finalizó dirigiéndome una mirada cargada de odio, se dio vuelta y regresó por donde había llegado. Estaba segura de que había escuchado un: “Esta me la pagas, Isabella” de su parte.

Dios…

Me mantuve un momento viendo el lugar por donde Jacob se había marchado, intentaba similar todo lo que había sucedido, desde involucrarme de esta manera con Edward, hasta los deseos de muerte de mi querido amigo licántropo… la tierra debía tragarme… si eso debía.

-Bella…-murmuró Edward-

Lo ignoré y me senté sobre el césped, me cobijé con mis brazos lo mejor que pude, sintiendo vergüenza por mi desnudez y escondí mi cara en mis rodillas.

-Te llevaré a casa, bonita-dijo él al arrodillarse frente a mí. Levanté la mirada, sus ojos denotaban preocupación y comprensión.

-Me arrepiento tanto-solté sin pensarlo. Él me miró dolido, pensaba que me arrepentía de lo sucedido entre él y yo esta noche, sin embargo, no dijo más que:

-Ya shhh…no digas nada –me ofreció la chaqueta de nuevo- te llevaré a casa-puntualizó. Me colocó el abrigo, abrochándolo como si de un bebé que aun no pudiese vestirse solo se tratase, no puse resistencia, aun seguía cavilando y cavilando sobre esta noche, subí a su espalda con ayuda de él preparados para correr. Me preguntaba dónde había quedado el Edward Cullen que yo conocía, el ególatra, enojón, celoso…Sorprendentemente él no se encontraba histérico como Jake.


<(‘-‘<)

El auto se detuvo frente a mi casa y  el ahora cordial vampiro, me llevó dentro cargada en sus brazos, me acomodó en mi cama improvisada en medio de la sala vacía. Buscó entre mis maletas una playera grande y larga de Charlie, me quitó la ropa sucia y me la colocó, luego me cubrió con las sabanas, dándome un beso en la frente. La ternura brillaba en sus ojos.

-Descansa- susurró, acariciando mi mejilla-

Ok… era demasiado… quién era él y dónde estaba el verdadero Edward, el que me rompía el corazón.

Se colocó de pie dispuesto a salir por la puerta

-Edward- le llamé en medio de la oscuridad. No podía dormir sin saber el motivo de su cambio de actitud.

-¿Si?-su tono de voz era despreocupado.

-¿Por qué haces esto?-pregunté en un hilo de voz, un tanto nerviosa por saber aquella respuesta.

-Digamos que intento ser normal –casi pude jurar que había visto su sonrisa en medio de la oscuridad- Esto es lo que suelen hacer los humanos cuando quieren a alguien y les importa, ¿no?-la puerta se abrió y cerró, dejándome con el corazón en la mano latiendo a mil.

Hola, perdónenme por tenerlas tan abandonadas y pff hace cuanto qué no escribía emmm casi un año. Bueno, pero como la otra vez estuve leyendo comentarios viejos en los anteriores capítulos, me animé a terminar y entregarles este.

Ojalá les guste mucho pero mucho mucho mucho y amm ya tengo masomenos lo que planeo escribir para terminar el fic, ojalá así se me haga más fácil entregarles capítulos un poco más seguido.

Gracias por el apoyo
Xoxo
Koko


domingo, 7 de agosto de 2011

Odio Amarte Tanto. Capítulo 11: Las cosas nunca salen como deberían salir

Las cosas nunca salen como deberían salir…

POV EDWARD

Cuando el momento del juicio llegue, estoy totalmente seguro de que mi alma será doblemente condenada y torturada, no solo por las cientos de vidas que he acabado, sino por hacer sufrir a una mujer que no se lo merece.

Re leí por decima vez las palabras de Carlisle envidadas por su portavoz, Irina, a mi correo electrónico. Estaba entre la espada y la pared, ellos ya habían tomado la decisión por mí. No había nada que hacer

Maldita sea…

POV BELLA

Observé a la chica reflejada en el espejo. El atuendo me quedaba genial y la sonrisa en mi rostro era la cereza del postre. Me sentía segura de mi misma y de que esta noche iba a desenvolverse a mi favor… que me iba a divertir en grande.

Arreglé el cinturón sobre mi blusa gris y me coloqué mis bailarinas rojas preferidas, dándole vida al conjunto. Estaba cómoda y hermosa y lo había logrado sin la ayuda de mi asesora de imagen, Heidi. Me sentía muy pero muy orgullosa de mi misma.

Un toc toc en mi puerta me sacó de mis reflexiones, de seguro era Jane, quién venía a hablar conmigo de cualquier nimiedad.

-Sigue…-le dije, probándome unos pendientes; estaba entre unos dorados y otros plateados. Reconocí por medio del espejo unos ojos rojos que me observaban fijamente, los únicos ojos que podían hacer que mi cordura se desvaneciera con tan solo una mirada.

-¿Qué haces tú aquí?-inquirí, intentando concentrarme de nuevo en mis posibles pendientes.

-No puedes ir a esa cita con él.-ordenó, ignorando mi pregunta.

-Ni tu ni nadie me da órdenes.-repliqué altanera. Me decidí por los plateados y le sonreí al espejo. Luego tomé la botella de perfume y esparcí unos cuantos “Splash” en partes claves de mi cuerpo para que el aroma durara por más tiempo, Vi por el espejo como Edward cerraba los ojos y sonreía satisfactoriamente ante el aroma que invadía la habitación.

-Es peligroso, compréndelo. Por lo menos llévate a alguien como compañía.-Sugirió.

-A quién... a alguien… ¿cómo tu?, nunca.-repliqué.- No necesito que nadie cuide de mi, sé cuidarme sola.

-No, no lo sabes. Entiéndelo, no quiero perderte.-se acercó a mí y yo me giré para encararlo. Sus palabras comenzaban a hacer su efecto en mí. Sentí como mi corazón bajaba el escudo y las espadas listo para entregarse a él "Isabella, NO";, gritaba la voz de mi razón,"Esta vez NO";. Mis manos involuntariamente traicionaron a mi mente y se perdieron en su cabello, acariciándolo. Una sonrisa oscura surcó sus labios, deteniéndome en mi caricia, "Esta batalla no la ganarás tu". Mi guardia subió de nuevo, le devolví la sonrisa y susurré en sus labios un…

-No creo ni una sola palabra tuya. No ere más que un mentiroso, Edward. Un autentico, Cullen.- usé las palabras con las que alguna vez Jane lo había descrito a él.-por última vez te voy a pedir que me dejes en paz y que te LARGUES de mi vida!.- las palabras finales fueron las más difíciles de decir, pero lo hice, mientras que dentro de mi me sentía morir.

Lo esquivé y tomé mi bolso rápidamente antes de que me pudiera arrepentir de lo dicho. Mi cuerpo aun se sentía vulnerable ante su hechizo y ante cualquier oportunidad podría lanzarme a sus brazos.

Bajé la escaleras, milagrosamente sin tropezar y esperé a Jacob sentada en el porche contemplando la luna.

-Ѽ-

- Y esos son mis cinco autos favoritos… Tierra llamando a Bella, ¿si me estas poniendo cuidado?- y ahí estaba yo, escuchando como Jacob parloteaba acerca de vehículos deportivos sin que yo le prestara ni el más mínimo gramo de atención. Ésta cita estaba resultando de lo más aburrida, después de todo no había sido una buena idea. Bebí un poco de mi refresco y enfoqué mis ojos en él.

-Por supuesto, Jake. Continua.-le incité para que hablara

-¿Esto no te gusta, verdad?- quiso saber.

-¿Por qué lo dices?-pregunta estúpida, Bella.

-Por la cara de aburrimiento que tienes. Creo que si no te has dormido es por lo alto de la música.-apuntó con una sonrisa, mitad reproche mitad burla.

-Lo siento, Jake…-me excusé bajando la mirada.-pero no puedo sacarme algo de la cabeza.

-¿Algo, o alguien?.-me interrogó, subiendo las cejas de forma sugerente.

-Algo.-repuse con rápidez.

Escuché su risa estruendosa por encima de la música.

-Vamos, Bella… no soy tan idiota. -repuso, conteniendo otra carcajada.

-Ok, ok… es alguien, ¿contento?

-Sí, bastante satisfecho.-sonrió.-ven, vamos a bailar- me extendió su mano luego de ponerse en pie- te haré olvidar a ese “alguien”

Tomé su mano y él me llevó hacia el lugar en donde se hallaban varias parejas, moviéndose al ritmo de “Just can’t get enough”

Chico, pienso en esto día y noche

Soy adicta, quiero saltar en medio de tu amor

No quisiera tenerlo de otra forma

Soy adicta y no tengo lo suficiente

Al igual que el resto del gentío Jake y yo nos envolvimos en el ambiente caluroso, que inspiraba el baile. Me sorprendí cantando con él a todo pulmón.

No tengo lo suficiente

No tengo lo suficiente

No tengo lo suficiente

No tengo lo suficiente

Movimientos por acá, movimientos por allá. Caricias, sonrisas y miradas.

Mi nena tiene un sexy vapor

Le da un nuevo sentido a mi vida

Mamá perfección, brillas

Hermosa creación, tienes a un hermano tuyo soñando, soñando.

Demonios! estoy fingiendo

Trato de gritártelo, estoy gritando

Déjame amarte esta noche

Amarte, sí, sí, sabes que eres mi demonio

Sin embargo, desee que quien estuviera ahí fuera Edward, quien colocara sus manos en mi cintura y me susurrara palabras al oído, pero era solo una ilusión…

Chica podríamos formar un equipo

Yo sería el rey y tu podrías ser la reina

Mi mente esta sucia y no necesita ser limpiada

Te amo desde hace mucho tiempo, ya sabes lo que trato de decirte

Oh nena, no puedo rendirme, así que por favor ayúdame

Me tienes por los aires y no puedo poner un paso fuera de esta nube

Y no tengo lo suficiente

Chico, pienso en esto día y noche

Soy adicta, quiero saltar en medio de tu amor

No quisiera tenerlo de otra forma

Soy adicta y no tengo lo suficiente



-Sácatelo ya de la cabeza!- rugió mi razón.

No tengo lo suficiente

No tengo lo suficiente

No tengo lo suficiente

No tengo lo suficiente

Nena me tienes corriendo como si fuera Flow Joe

Dibuja tu nombre en mi corazón con un X-O

El amor es tan dulce, me tiene tan molesto

Quisiera que volviera como presto, sí

Por mientras espero que la próxima vez

Que ella venga, yo haya brindado por los buenos tiempos

De atrás a adelante hacia la siguiente línea

Ella me tiene en la pesca de su amor, confieso que

Estoy algo obsesionado con su sonrisa y ese “combo”

Me tiene por las nubes y no puedo bajar

Mi corazón late más fuerte que un electro

Ella me hace sentir como el Sr. Roboto

Oh nena, no puedo rendirme, así que por favor ayúdame

Me tienes por los aires y no puedo poner un paso fuera de esta nube

Y no tengo lo suficiente

Chico, pienso en esto día y noche

Soy adicta, quiero saltar en medio de tu amor

No quisiera tenerlo de otra forma

Soy adicta y no tengo lo suficiente

No tengo

No

Hundido en tu lecho de roca

Atrapado

En tu impacto de amor

Nockeado

Por tu frío disparo

Estoy atrapado en tu cabeza

No puedo salir y no sé cuando lo haré

Haciéndome fingir, sabes lo que quiero decir

Tu amor es una dosis de éxtasis

De repente sentí que alguien separaba el cuerpo de Jacob de mi agarre. Un rugido estremecedor hizo que la música parara y que todos bruscamente se giraran a ver la escena.

Edward estaba sobre el cuerpo de Jacob, sosteniéndole fuertemente la garganta, ahorcándolo, con su otra mano se apoyaba en el y a la misma vez le retorcía la muñeca. Estaba cien por ciento segura de que si ejercía un poco más de presión, le separaría la mano de la muñeca.

-Os advierto que si alguien intenta intervenir, los mataré a todos. No estoy jugando.-amenazó con una voz que me heló la sangre. Nunca lo había escuchado tan alterado y furioso. Sus ojos ahora negros brillaban en la oscuridad como dos esferas pulidas.

Las palabras de Edward hicieron su efecto en el líder de la manada, Sam se quedó clavadito en la arena, quitándose la idea de atacar. Al contrario de él Paul respondió la amenaza del vampiro.

-Aquí no te tenemos miedo, sanguijuela. Además te superamos en número, ¿cierto chicos?- algunos no muy seguros apoyaron al lobo con un débil “si”

-Bella es testigo de mi poder… soy letal en mis ataques y si no quieren que deje esta reserva hecha pedazos es mejor que no intenten nada.-todos giraron a verme y yo asentí, recordando la vez en la que había visto la capacidad de Edward para matar… Alec, asesino… mis ojos se llenaron de lágrimas y miedo y una confusión de sentimientos emergió desde mi corazón.

Edward le dio a Jacob un puñetazo en la cara que me hizo trastabillar.

-Eso es para que aprendas a no meterte con lo ajeno, cabrón!,- le propició otro golpe en la cara.-ella es MÍA, maldito. Mía!

-Edward!-chillé- déjalo por favor, detente.-le supliqué. Mi propio juego se me estaba saliendo de las manos, o mejor dicho se me salió de las manos.

-No te atrevas a tocar jamás. Ni siquiera a pensarla como tuya, ¿me entiendes?.-él agarró el cuello de Jacob quién no creía que fuera a soportar un golpe más. Ni siquiera era capaz de defenderse, Edward sabía muy bien las técnicas para matar en inmovilizar.- ¿entendido, imbécil?

-Entendido.-Admitió Jacob con debilidad.

Vi a Paul por el rabillo del ojo dispuesto a atacar, más una mirada de Edward por encima del hombre lo dejó quieto.

-Solo venía a dejarle las cosas claras a este. No quiero dañarles la fiesta, matando a unos cuantos de ustedes.-se levantó de encima de Jacob y limpió la sangre de Jacob que había quedado en sus manos al propinarle varios puñetazos.- Bella, ven conmigo.-fue una orden no una petición.

Avanzó hacía mi

-Bella, no! Es peligroso.-gritó con todas sus fuerzas Jacob, arrastrándose en el suelo. Edward se giró bruscamente y le propinó una patada, dejando a Jacob de nuevo inmóvil en la arena. El crujir de sus huesos me estremeció

-Iré contigo, Edward.-dije al fin.- pero por favor, para ya! No hagas más daño.- se acercó más a mí y me jaló fuera de la multitud que nos rodeaba.

-Súbete a mi espalda, aparqué el Volvo bastante lejos de aquí y no creo que pueda aguantar tu paso humano.-escupió las palabras con desdén.- enrollé mis brazos en su cuello y mis piernas en su cintura, sujetándome.

-Felicidades, Isabella. GAME OVER… Has perdido…


(O,O)

CHA CHAN…

Cortito pero sustancioso :D

Ropa de Bella..

Video. Just can’t get enough _Black eyed peas