El amor es como Don quijote: solo recobra la cordura para morir. Quiereme en mi locura...

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lunes, 12 de septiembre de 2011

Anochecer. Capitulo 10


CONFUSIÓN Y MIEDO


Una vez que entramos en la casa, Sharkan me ayudó a tomar asiento en el sofá de la sala. Miré a mi alrededor, admirando cada parte de aquella casa tan grande, era hermosa, el sofá y los sillones eran de pana de color blanco los tres adornados con almohadones de diversos colores. El centro de la sala lo decoraba una mesita de madera, sobre ella un florero con tulipanes y bajo ella una alfombra de color ocre con algunos diseños circulares pintados. Todas las paredes eran color almendra, extrañamente me sentí segura allí.

-Que piensas?- me preguntó mi compañero mirandome con dulzura.

-Esta muy bonito, tu familia tiene un buen sentido de la decoración- dije sonriendole, luego solté un gemido por el dolor en mi pierna derecha.

-Llamaré a Dolly

Gemí de nuevo, esta vez mas fuerte, me dolía horrible la pierna, sentía unos incomodos y agitantes chuzones dentro de esta. Sharkan, se fué increiblemente rápido, podría haber apostado a que se fué y volvió mas rápido que la luz.

-Ya viene para...- no puedo terminar la frase, Dolly había llegado ya.

-Ay, cielo- me dijo tomando asiento, tomó mi pierna en sus manos (temblé por su contacto helado) y examinó la fractura -si, necesitas un poco de agua caliente para adormecerla un poco y luego te la sobaré, es probable que te duela pero es lo mejor.

-Ok- fué lo unico que pude decir.

La madre de Sharkan, se puso en pie, camino hacia lo que supuse debía ser la cocina (ya que tenía las tipicas puertecillas de bar en lugar de la puerta normal), y le hizo un ademan a mi salvador de que la siguiera,  éste obedeció. Dolly era una mujer, o mejor dicho, una vampira muy elegante por su forma de caminar, su pelo era de color rojo cenizo, era de tez blanca, alta y sus ojos eran de un toque entre amarillo y anaranjado.

Sharkan volvió a los pocos minutos de haberse ido, su madre aún seguía en la cocina.

-El agua está hirviendo- me explicó -según mi madre, debe estar bien caliente

-Ok- le sonreí -Sharkan, no lo tomes a mal, pero... no veo parecidos entre tu mamá y tu

-No los hay- sonrió -los vampiros no pueden tener hijos, Katlyn. Yo soy adoptado

-Adoptado... 

-Si, Dolly me encontró casi muerto en la calle

-Y que te pasó? Porque estabas a punto de morir?- me acerqué a él, pero el dolor en mi pierna me hizo alejarme y gemir.

-Me acababan de disparar, porque...

-Porque...- lo insté a continuar.

-Yo antes éra un ladrón, y en un intento de robo, un hombre me disparó- hubo un silencio de unos 10 o 15 segundos, luego él continuó -, Dolly me encontró y me convirtió en lo que soy ahora

-Un vampiro- murmuré.

-Un vampiro- repitió él.

Dolly llegó con una jarra de metal llena con agua y mandó a Sharkan traer una pequeña tina portatil para poner bajo mi pierna y poder lavarla, ambos me ayudaron a llegar al patio, allí, Dolly lavó mi pierna con agua caliente y me la sobó, me dieron varios tipos de horribles y traqueantes dolores, pero "sobreviví" (por así decirlo) a la casi operación que me hizo aquella pelirroja.

-Aún te duele?- me preguntó Sharkan.

-Solo un poco- le sonreí.

-Ok- acercó su mano a mi rostro y acaricio mi mejilla, entonces recordé a aquel ser que lo hacía a menudo, al cual debería estar buscando en este momento!

-Steve!- exclamé sobresaltada -Ay que ir a buscarlo!

-Tranquila, tu noviesito está bien- noté que su expresión cambiaba a una enojada.

Miré al suelo de cemento del patio y luego al rostro palido de mi acompañante, le sonreí, pero el respondió con una mirada fria, con al cual deduje que no quería estar cerca de mi, lo peor era que no sabía por que razón.

-Que tienes?- dije luego de unos incómodos minutos de silencio.

-Sabes? Aveces la gente no está de humor para escuchar algunas... cosas

-Y que cosas no estás de humor para escuchar?- pregunté elevando una ceja.

-Las que dices- puso una sonrisa torcida y salió de allí.

Que le pasaba a ese muchacho? Vampiro o lo que fuera era muy raro, de un momento a otro cambiaba de actitud de expresión, definitivamente no lo comprendía. Había algo extraño en él, aunque no sabía nada de vampiros ni esas criaturas mitológicas ni legendarias, sabía, es mas, estaba segura de que tenía que encontrar el problema allí.

Dolly volvió al rato, y examinó mi pierna.

-Está mejor, mañana te despertarás sintiendo como si esa pierna fuera nueva

-Mañana?

-Si, ahora debes descansar, son las 5, iré a prepararte algo de comer

-Gracias- dije sonriendo, con una cara preocupadísima por dentro.

La noche cayó, luego de comer me dirigí, en compañía de Dolly, a la habitación designada para mi. Esta era extensa, la cama era doble, el colchón blando al igual que las almohadas y en el medio de la habitación se encontraba una larga alfombra de color carmesí. El armario era alto y ancho, Dolly me entregó mi mochila y yo solo la puse sobre un estante, excusandome con que mi estadía allí no seria mucha como para ponerme a ordenar mis cosas en él. Luego de que mi acompañante se hubiera marchado, caí de un salto sobre mi cama y me dispuse dormir, en eso estaba cuando sentí una extraña presencia, me giré y vi la cara de aquel ser, pero... éra imposible, él no podía hallarse allí.

-Tu- lo señalé, la mano me temblaba al igual que el resto del cuerpo.

-Kate...- él se acercó a mi y acarició mi rostro -porque lo hicíste? No debíste venir a arriesgar tu vida

-Claro que si, sabes bien que te amo y que haría lo que fuera por ti- sentí una lagrima caer sobre mi mejilla.

-Estas segura de eso?- dijo removiendo su cabello color chocolate.

-Porque me preguntas eso?- dije, Steve iba a responderme cuando se oyó un grito espeluznante que me dejó los pelos de punta, entonces, todo se volvió negro y luego, abrí los ojos.

Solo habia sido una pesadilla, una extraña pesadilla, toqué mi rostro con mi mano, esta estaba helada, me arropé con la colcha de tela gruesa y fina y cerré los ojos para tratar de volver a dormirme, pero fué inutil, mis ojos no se mantenían cerrados durante mas de 10 o 20 segundos. Entonces me puse en pie y caminé hacia la cocina de puntitas, y, para desgracia mia una voz sonó detras de mi.

-Que haces despierta a estas horas?

-No podía dormir- dije dandome la vuelta para verle. Estaba vestido con unos capris y una camiseta con el logo de Nirvana estampado. -Y tu que haces despierto a esta hora?

-Soy un vampiro, se te olvidó? No dormimos

-Ah, no?

-No- hubo un corto silencio y luego soltó una carcajada -No me digas que creías que dormiamos en el ataúd y todo eso

-No, solo pensé que dormian, y lo lamento, pero yo como la mayoría de la gente no creía en su existencia- le saqué la lengua y el puso esa estúpida sonrisa burlona de medio lado.

-Me pareces tan tierna- se rió.

-Tierna...

-Si, tierna! Eres ignorante, pero luces tierna siendolo

-Ok, ya me harté de que te burles de mi- me di la vuelta y comencé a caminar rumbo a mi cuarto, pero su agarre me hizo parar, temblé por su toque helado.

-A donde ibas?

-A la cocina, pero creo que no podré llegar allá así que me voy a mi cuarto

-Te acompaño- me dí la vuelta y lo miré a los ojos.

-No, puedo ir sola, no soy tan "ignorante" como tu dices- hice las comillas de la palabra con los dedos.

-Ok, entonces te acompaño- acaso no entendía que era un NO?

Traté de no darle importancia a su compañía y me dirigí a mi cuarto en silencio y tratando de controlarme. Al llegar, cerré la puerta creyendo que Sharkan se habia ido, pero luego supe que no era asi. Esque que queria hacer? Ponerme furiosa? Si, era lógico.

-Dejame, tengo sueño

-Me acabas de decir que no podías dormir

-Ahora si, creo que...- fingí un largo bostezo -voy a caerme de sueño

Caminé hacia mi cama y me senté en ella, clavé los ojos en mi acompañante nocturno y levanté una ceja.

-Ya puedes irte

Entonces él caminó hacia mi y tomó asiento a mi lado, me sentí algo incomoda por su suma cercanía, de todos modos era un vampiro y... él podría devorarme en ese momento si quisiera, temerosa por aquel pensamiento, me puse en pie y me alejé de él, quedé casi tocando el armario.

-Que tienes?

-Tu... puedes matarme en este momento, si quisieras...

-Si, eso es muy cierto- la piel se me erizó. -Pero no lo haré

-Porque? Eres vegetariano o algo asi?

-Si, es algo cercano a vegetariano, solo me alimento de animales, Katlyn

-Solo de animales?- me acerqué un poco a él.

-Si, pero no te confíes- di dos pasos hacia atras -tu aroma me atrae a ti, y cuando te pasó lo del bosque, tuve muchas ganas de succionarte la sangre, se veía tan... suculenta, tan deliciosa...

Me alejé de él lo mas que pude, pero Sharkan se puso en pie y caminó hacia mi hasta acorralarme contra la puerta de madera del armario.

-Katlyn, tienes algo que me atrae a ti, pero no sé que es... tu sangre me parece deliciosa, pero no es eso lo que quiero, estoy totalmente confundido...

-Yo tambien lo estoy- murmure, el aire se sentía calido por su cercanía, pero sus brazos me erizaban la piel por su frio estremecedor.

El vampiro puso su frente contra la mia y luego de unos segundos de respiracion entrecortada (la mia) y pensamientos disparejos, se separó de mi; salió de allí a paso veloz e iracundo y cerró la puerta de un choque que me hizo temblar. Me sentí asustada, era como saber que la muerte se encontraba al otro lado de la pared y que en cualquier momento, esta podría ser derrumbada.

Él silencio reinó esa noche, todo me parecia raro, y metafóricamente tuve que dormir con un ojo abierto por el miedo que me sepultaba en aquella blanda cama que ahora se sentía como un bulto de ladrillos bajo mi cuerpo, él cual dudo que halla podido reposar aquella noche.

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Espero que les halla gustado, porfavor comenten, quiero saber lo que opinan, lo que piensan sobre mis escritos, es muy importante para mi.
Muchos besos para todos 
Кαtα Мσrgєηstєrη ♫ 





lunes, 30 de mayo de 2011

Anochecer. Capitulo 6.



Un nuevo "amigo"

Llegué al sitio en el que se encontraba mi tienda, me sentí agradecida de haberla puesto bastánte lejos de las demás, lo suficiente, para que nadie pudiera verme en este momento. Ingresé en la carpa, empaqué todos mis objetos como ropa, aparatos digitales, ropa interior, shampoo, jabon, crema dental, etc. y escribi rapidamente una carta, la cuál dejé bajo la almohada de Tatiana, quería que por lo menos ella supiera de mi escapatoria y me ayudára encubriendome.

Salí rapidamente y me dirigí al bosque, en el cual se hallaba mi compañero esperandome.

-Tardaste siglos- me dijo con su voz susurrante, llena de agitación y adrenalina.

-Porque estas tan agitado?

-Porque empecé a perseguir a un venado y... me cansé- se excusó él.

-Y perseguiste a un venado porque...- dije instandolo a decirme la razón de sus locuras con animales salvajes.

-Por diversion...

-Oh, pues...-dije cambiando el tema -ahora que? Ya hice lo que me pediste, recogí mis cosas.

-Bien, ahora vamos a ir por tu noviesito...

-Steve- le interrumpí. Había algo raro en el rostro del muchacho cáda vez que alguno de los dos mencionaba a Steve, y él siempre le decía "noviesito", como si no fuéra capaz de mencionar la palabra novio.

-Steve- finalizó mi compañero.

Comenzamos nuestra caminata hacia la guarida de los lobos, como le decía mi acompañante. Traté de llevar su paso, aunque caminaba tan veloz que aveces tenía que correr para alcanzarlo. Observé el silencioso bosque a mi alrededor, los arboles, los buhos y la lechuzas observandonos en un silencio sepulcral.

-Que tanto miras?- me preguntó deteniendose delante de mi.

-Nada, es solo que... jamás habia estado en un bosque a estas horas de la noche.

-Son apenas las 8:00 p.m.

-Igual, está muy oscuro, nisiquiera mi linterna da luz suficiente.

-La mia tampoco- estuvo de acuerdo -, nisiquiera se porque la llevo.

El muchacho apagó el aparato y yo me sobrasalte al ver la horrorosa y atemorizante oscuridad que se mostraba adelante. Como alguna vez me dijo mi mamá: en la oscuridad, todo puede suceder, y éra cierto, en éste momento podría venir una de esas bestias que se llevaron a Steve y atentar contra nosotros, dos indefensos humanos.

-No, no la apages, enciendela!- grité aterrorizada.

-Tranquila!- dijo el joven encendiendo la linterna de nuevo.

Trate de respirar con mas tranquilidad, mi respiracion ahora era entrecortada y exageradamente rápida, necesitaba calma, necesitaba luz.

-Le tienes miedo a la oscuridad?

-Si, un poco...

-Un poco?- preguntó burlon -Un mucho, querrás decir.

El muchacho se echó a reír y yo lo miré con desgana y desagrado.

-No es gracioso.

-Continuemos- dijo cambiando el tema.

Caminamos con lentitud, yo, aún con la iluminación de mi linterna, no distinguia nada, en cambio, mi compañero si, éra como si tuviera ojos gatunos o algo así, su visión éra mas que perfecta, éra exacta en cáda cosa con la que se topaba. Me dí cuenta de repente de que ya no estaba sobresaltada, mi presion estaba baja y ahora me sentia más calmada que nunca, me pareció extraño por un momento, luego seguí caminando, me había logrado clamar en poco tiempo, eso ya era en si, una gran superación personal.Pero ahí no terminó, derepente, una sensación extraña me invadió por completo, éra como si una brisa fresca recorriera mi cuerpo, y miles de ángeles se postraran en mi cerebro y empezaran a cantar una canción de cuna. Me sentía tan serena como una tarde otoñal luego del calor infernal del verano.

-Camina de prisa- me instó mi compañero con un ademan de mano.

-No sentiste la brisa?- le pregunté.

-Cuál brisa?

-Si, sentí una brisa muy fresca.

-Estamos en pleno otoño, que esperabas?

-Tienes razón... olvidalo. Y... adónde vamos?

-El camino a la manada dónde esta tu noviesito- esa palabra de nuevo -es largo, apresurate!

Camine con mas rapidez que la vez anterior, mi mochila me pesaba en mi hombro derecho y el camino no éra muy liso, varias ramas, troncos y rocas lo volvían más dificil. El sendero no éra muy iluminado y mi linterna se fué apagando poco a poco.

-Oh, no- susurré.

-Que sucede?- me preguntó mi guia.

-No podemos seguir sin luz.

Él miró mi linterna y yo lo imité, ésta se apagó y yo me estremecí no solo por la oscuridad, sino por la mano helada del muchacho; al parecer, el pudo sentir mi ligero temblor.

-Perdona si te asusté- se disculpó.

-No, descuida. Esque... tu mano está helada.

-La tuya también, está haciendo bastánte frio- agarró mi mano con fuerza y yo estreché la suya con suavidad.

Me guió por los oscuros y peligrosos caminos del bosque, yo no podía ver nada con claridad, pero si sentía las ramas, hojas y mugres pegandose a mi ropa y a mi cabello castaño.

-Nos perderemos!- dije por fin.

-Si...- estuvo de acuerdo él.

-Entonces?

-Dormiremos bajo éste arbol ésta noche.

-Mañana podremos continuar con la luz del sol- dije tratandop de calmar el atque de nervios que se me venía a medida que pasaba más tiempo en la oscuridad.

-Si- aceptó el muchacho con desgana en la voz.

-Que pasa?- le pregunte preocupada.

-Nada, cosas tontas- dijo antes de tomar mi mochila y comenzar a sacar cobijas.

Solo llevaba dos cobijas en mi mochila, así que tuvimos que usar una como cama y la otra para proteger nuestros cuerpos del helado viento del bosque.

Miré el cielo nocturno, éste estaba lleno de estrellas, ojalá brillaran más, pensé, así, no estaríamos en esta oscuridad. Giré mi cabeza hacia mi lado derecho y ví a mi compañero, éste se hallaba sentado con solo los pies arropados.

-No tienes frio?- pregunté tiritando.

-No mucho- me respondió.

-Oye...

-Que?

-Camine contigo todo esto, me ayudas a buscar a Steve... y aún no se tu nombre.

-Sharkan- murmuró él.

-Que?

-Sharkan, es mi nombre.

-Oh, es interesante, nunca lo había escuchado.

-Mi madre me puso así por el tiburon.

-Por el tiburon, le agradaba mucho el animal?

-No, te contaré luego.

-Ok- acepté, si él no quería platicar sobre ello, yo no lo iba a obligar.

-Y tu? Como te llamas?

-Kate.

-Kate?

-Katlyn, pero prefiero que me digan Kate...

-No me gusta más Katlyn- me interrumpió.

-Ok...- éra extraño que alguien prefiriera llamrte Katlyn que Kate.

Me sobé los brazos con mis manos, Sharkan me miró y sonrió.

-Tienes frio?- perguntó.

-Si, mucho- afirmé.

-Oh, arropate bien.

Nisiquiera te abraza para darte calor, me dije a mi mísma, debes oler asqueroso.

Me olfateé con disimulo, aunque la risa de mi joven compañero me dió a entender que no fuí muy discreta.

-No hueles mal- otra risa de nuevo.

-Que?

-Deja, porfavor, ya de olerte, pareces un perrito.

-Que? No me estoy oliendo!- aseguré.

-Buenas noches- dijo el muy tonto ignorando mi afirmación.

Sharkan se recostó dandome la espalda y se quedó dormido. Cerré mis ojos y traté de dormir, y aunque ni el clima ni la oscuridad eran muy favorables, pronto caí profunda en mi fingida cama y junto a mi "nuevo amigo".



lunes, 2 de mayo de 2011

Anochecer. Capitulo 5.

Entre la penúmbra del bosque




Pov Katlyn


-Auxilio!- el grito parecia provenir de más adelante, David y yo nos apresurámos en el dificultoso camino en el que ibamos. Corríamos lo más rápido que podiamos péro éra muy difícil proseguir , ya que habían muchos troncos huecos, maleza, raices saliendo de la tierra, entre otros obstáculos que nos impedian ir más rápido.


Ya íbamos llegando, una sonrísa se enxtendió por mi rostro, pronto estaría con Steve y todo iría bien, aunque su anterior llamado me preocupaba inmensamente. Apresuré el paso, e hice que David aumentara la velocidad del suyo, no podía estar segura de si Steve estaría bien o no, péro aún mantenía viva la esperanza de que lo estuviéra.


-Oughh...-gritó David, me giré para verlo; él se encontraba tendido en el frío césped y se apretaba el tobillo con fuérza conteniendo un grito de dolor.


-Que te sucedió?- pregunté acercandome a él.


-Créo que me torcí el tobillo, me tropezé con ésa raíz de algun arbol- David iluminó con su linterna a la culpable de su caída y luego agregó- estúpida raíz.


-Descuida, vas a estár bien- con ayuda de mi linterna, examiné la herida y, aunque sabía poco de medicina, supe que no éra nada grave.


-No pasa nada, es solo una torcedúra leve-dije tranquilizandolo.


-Segura?-dijo David entre gemidos -, me duele mucho.


-Segura.


-Sigue, yo voy detrás de ti - le extendí mi mano para ayudarlo a ponerse en pie péro él no la acepto - descansaré aqui un rato, ve rápido.


-Seguro?- tras mi pregunto vino un grito aterririzado miré hacia la espesura del bosque.


-Vete!- el grito me alarmó y salí disparada hacia el lugar dónde se encontraba mi novio.


Al llegar al pequeño claro rodeado por tres árboles enormes, ví a Erick y a Paul; él primero se hallaba tendido boca abajo en el suelo y él último se hallaba sentado en el pie de uno de los árboles mirando hacia el césped, no ver a Steve me preocupó inmensamente, luego, recordé su grito de auxilio, corrí hacia los 2 muchachos en estado de shock e híce lo posible para sacarlos al mundo real; tomé a Erick por los hombros y traté de dárle la vuelta, una sacudida leve y otra más fuerte lo hicieron salir de su shock, me dirigió una mirada aterrorizada.


Me dirigí hacia Paul, lo sacudí al igual que a Erick, péro no funcionó, entonces, sinsaber que más hacer, le dí una bofetada con la mano en su mejilla izquierda, Paul abrió los ojos más de lo que ya los tenía mostrando sorprésa.


-Steve- fué la primera palabra que pronunció.


-Que sucedió con Steve?- pregunté nerviosa.


-El... el lobo- dijo Paul.


-Qué?


-El lobo!- Paul señaló con su dedo índice hacia el oscuro bosque, seguí su señal y observé aterrorizada el sendero oscuro y vacío lleno de árboles gigantescos, en el cuál había algo, un objeto, no éra una hoja, me acerqué y lo tomé, éra un trozo de tela jean.


-Steve-susurré.


-Se lo llevó!- gritó Erick, lo miré asustada.


-Qué?


-El lobo, se lo llevó- una lágrima bajo por mi mejilla.


-Un lobo?- me parecía algo increíble lo que estaba escuchando, normalmente un lobo los atacaría a todos péro, en lugar de éso decidió llevarse a Steve, no éra algo muy normal.


-Si!- afirmó Erick, el cuál se puso en pie -me quiero ir.


-Vete- lo insté.


-Segura? No te puedo dejar aquí sola.


-No estoy sola, estoy con David, el no tarda en llegar.


-Ok- salió disparado en dirección al campamento y se perdió en la penúmbra del bosque y su fría brisa nocturna.


Observé el trozo de tela y luego a Paul, me acerque a él lentamente y lo miré a los ojos.


-Y tu?- el me miró y su mirada me conmovió, de alguna manera.


Me dí la vuelta al escuchar unos pásos detrás de mí, éra David, su rodilla estaba raspáda, péro no tenía heridas delicadas, uno que otro razguñon tal vez y nada más. Cojeó para llegar a mí, al hacerlo, tropezó y tuve que soltar mi linterna y el trozo de tela jean rápidamente para atraparlo; lo sostuve con mis manos llenas de tierra, el miró a Paul confundido.


-Que sucedió?- me preguntó preocupado.


-Creo que...- comencé la oración -un lobo se llevó a Steve.


-Qué?


-Lo que escuchaste.


-Péro... Como...-David se agachó y se acercó a Paul hásta quedar frente a él.


-Que fué lo que sucedió?- le preguntó.


-Está confundido dejalo- dije limpiando la lágima resbalando por mi mejilla, me froté las sienes y miré de nuevo a David. -Ayudame a llevarlo al campamento, ya es tárde.


-Bien- David pasó su brazo por la espalda de Paul y pasó el brazo de éste por la párte trasera de su cuello.


Caminamos con Paul en dirección al campamento, por mi mente cruzaban variadas imagenes de Steve, no podía dejarlo, no podía echar su vida a la suerte, al destino, no podía hacerlo.


Fingí tropezarme y caer.


-Kate...- David se iba a volver por mí.


-Tranquilo, ocupate de Paul- David paro de ir hacia mi y se ajusto a Paul más hacia él.


-Vamos...


-Me daré un pequeño masaje, sigue, yo voy detrás de ti.


-Bien- contestó mi compañero y siguió caminando a regañadientes.


En cuánto estuvieron lejos, me di la vuelta y me dirigí hacia dónde me encontraba hace unos instantes. Caminé con delicadeza, no fuéra que oyeran mis pasos. Llegué al claro y miré hacia los alrededores sin saber a dónde dirigirme. Entonces, oí pisadas en el césped, me giré con brusquedad, nadie se encontraba allí, ignoré el sonido y fuí hacia el árbol más alto, el sonido se repitió de nuevo.


Un tirón me sacó un poco del claro y me adentro al bosque, tiré al suelo mi lintrna encendida. Gemí de miedo y dolor a la vez péro una voz me sacó el dolor de la mente, aún me encontraba asustada.


-Shhh- me calló el ser que me sujetaba -no te haré daño.


La voz sonaba varonil y tentadora.


-Quien eres?- pregunté sin aliento.


-Yo te puedo ayudar a encontrar a tu noviesito.


-Como sabes que Steve es mi novio?- el personaje me acercó más a él.


-No te incumbe, solo lo sé.


Limpié con rapidez una lagrima que estaba apunto de salir de mi lagrimal derecho.


-Me estas apretando la muñeca muy fuerte... me duele.- él me soltó y me tomó de la cintura.


-Quieres encontrar a tu novio o no?


-Si...


-Entonces, te ayudaré.




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Espero que les haya gustado, porfavor comenten, sus comentarios son muy importantes para mi, el siguiente capitulo será publicado el lunes, pueden mirar el calendario de publicaciones, y porfavor mandenme sugerencias sobre un nombre varonil que les parésca bello, vacano y pués, varonil :D


Nos leemos.


Kata Morgenster

lunes, 25 de abril de 2011

Anochecer. Capitulo 4.

En manos del destino




Pov Steve




Erick y yo caminabamos, o, mejor dicho trotabamos tras Paul, éste nos guiaba con impaciencia hacia el árbol "hechizado", el cuál no sabía si en serio sería tan asombroso como nos había dicho Paul, o tan bobo, como me había dicho Melody.


-De prísa- nos instó Paul -apúrense, ya falta poco para llegar.




Corrímos con torpéza hacia nuestro destino y uno que otro tropezón nos fué advirtiéndo que debíamos ir más despacio.




Llegamos al árbol dónde, según Paul, nuestras almas iban a volar como abejas en trabajo de polinización. Pude admirar el tronco dúro y mohoso que se mostraba ante mis ojos, el árbol debía medir unos 40 metros de altoy según Paul, llevaba con vida 150 años o más; Paul nos contó que éste árbol éra una especie de sitio especial en dónde cáda noche, miles de espíritus se reunían a trazar planes malignos, a quejarse, o, de vez en cuándo a visitar al mísmo satanás; ésto último me hízo estremecer y temblar hásta los huesos.




Miré la hora en el reloj que portaba en mi muñeca, éste éra de plata fina, había sido un regalo por mi décimosexto cumpleaños; gracias a mi linterna, pude ver la hora en la pantalla de mi lujosa joyería, éran las 7:30, me pregunté en mi interior si se habrían dado cuénta de que no nos encontrabamos en el campamento, Erick me sacó de mis cavilaciones con una simple pregunta.


-Ahora... qué se supone que debe suceder?


-Tenemos que esperar- sugirió Paul.


-Cuánto?- pregunté impaciente.


-Paciencia...-dijo el responsable de ésa supuesta "aventura".




Tomamos asiento en el pie del árbol. Saqué unos aperitivos que llevaba en mi mochila, como dícen, por si las moscas. Compartí la comida con Erick y Paul, éste último nos convidó algunos dulces que llevaba en sus bolsillos, en éstos habían cosas de cualquier clase, encontramos una moneda de cinco centavos estadounidense, una goma de mascar pegada a un trozo de papel y una mara.


-Oye...-dijo Paul llamando mi atención.


-Que?- dije correspondiendo a su llamado.


-Que hay entre la chica esa de pelo castaño y ojos color miel, y tu?


-Hablas de Kate?


-Así se llama?


-Si- afirmé.


-Bueno...- me instó a contestar su primera pregúnta.


-Es mi novia- la palabra me supo bien, éra un sabor ni muy dulce ni muy agrio, de algún modo éra agradable.


-Oh... veo. Hace cuánto?


-Como un mes- contesté poniendo un calendario imaginerio en mi mente.


-Un mes?- preguntó Erick incrédulo.


-Si, bueno, en 3 dias lo cumplímos.


-Es muy poco tiempo, seguro que no es nada serio aún.


-Me da igual, el tiempo no se cuénta cuándo estás con el ser que amas, solo se cuéntan los latídos del corazón.




Los dos muchachos se quedaron en silencio un instánte, luego, un sonido extraño lo quebró, un sonido que parecía venir de los matorrales a nuestra izquierda ubicados a dos metros de distancia.




Me mantúve alerta, mirando los matorrales, no podía alejar mi mirada de aquella ubicación. El sonido se repitió, ésta vez fué más fuerte.


-Oyeron éso?- preguntó Erick alerta.


-Si-dije sin quitar mi mirada del lugar de dónde provenía aquel extraño sonido, el sonido de un ser, humano o animal, meciendo las hojas verdosas de los arbústos.


-Qué es?- preguntó Paul en un susurro, luego exclamó- Quien está ahí?


-Dudo que te vayan a contestar- susurré mirandolo con un excéso de temor y nervios en mis ojos oscuros.


Pasáron más o menos 15 minutos en los cuáles solo se oyéron el viento, rozando las hojas de los árboles y las inhalaciónes y exhalaciónes realizadas por nuestro sistema respiratorio. El sonido se propagó de nuevo, ésta vez mucho más fuerte que las veces pasádas. Traté de mantener la calma, aunque mi cuerpo y mi sistema nervioso no me ayudaban mucho que digamos, mi respiración aumentó su velocidad y mi corazón comenzó a palpitar cáda vez más rápido.


-Que está suce...- no pude terminar.


En ése instante un ser de color negro, 4 patas, un hocico lo suficientemente grande para tragarme de un mordísco y unos ojos oscuros se posó de un salto en frente de nosotros. Gruño mostrando sus colmillos, éstos nos hicieron estremecer, quedé en shock mirando aquella figura.


El lobo gigantésco (relacioné a la bestia con algo así), me miró directamente a los ojos, sentí como si él estuviéra intentándo crear una conexión conmigo. Sus ojos me miraban como si fuéra párte de él, como si, de algun modo yo fuéra una párte de su corazón, de su alma.


-Qué eres?- pregunté en voz alta involuntariamente.


Nadie dijo nada, Paul y Erick se encontraban demasiado asustados para burlárse de mi estúpida pregúnta, agradecí en párte ésto.


El ser quitó sus ojos de mí y los fijó en los matorrales, de los cuáles había salido hacía unos instantes. Fijé mi mirada en éstos, otra bestia apareció, caminó con lentitud hacia dónde se encontraba su compañero y se ubicó a su lado, fijó su mirada en nosotros. Éste éra un poco más bajo que el otro, su pelaje éra de color plata y sus ojos éran tan azules como el mar. Mi linterna iluminaba al lobo pequeño mientras que la de Paul iluminaba al negro gigantesco.


Miré hacia el cielo, la luna llegó a su punto más alto y las bestias entonaron sus aullidos sincronizadamente uno con el otro. Éstos nos hicieron poner la piel de gallina, la cuál ya amenazaba con aparecér désde la llegada del lobo más grande. En cuánto la luna fué tapada por una nube pasajera, los dos lobos pararon de aullar, me miraron y se abalanzáron sobre mí, uno me tomó la pierna derecha con su boca, gemí de dolor mientras que el lobo pequeño me agarraba la otra pierna.


-Auxilio!- grité, pero no húbo respuésta, nadie atendía mi llamada de ayuda, nisiquiéra los acompañantes de mi desventura, ellos estaban en shock.


Los animales me empezaron a arrastrar con brusquedad, grité y pataleé sin saber que más hacer. Moví mis piernas con fuérza, tanta, que le pegué en el hocico a una de las bestias, ésta me soltó y se rascó la naríz contra el césped, elevó su cara, me miró con susu ojos llenos de íra y me agarró de nuevo la pierna.


Erick reaccionó y corrió con las rodillas hacia mí, me tomo una mano con fuerza y me jaló, pero uno de los lobos me jaló con más fuerza y me arrastró lejos de mi amigo. Éste se golpeó contra una roca y se sobó la cabeza maldiciendo en voz baja.


Así, siguieron llevandome hacia el oscuro bosque, no podía hacer nada, ahora mi suerte estaba en manos del destino.







sábado, 19 de marzo de 2011

Capitulo 2: un jefe... o, algo más?

¿Un jefe ó algo más?


En el momento en el que colgué, mi madre me llamó desde la cocina.

-Kate… Katlyn!

-Ya voy!- dije o mejor dicho, grité en el momento en el que me ponía en pie.

Caminé con lentitud hacia la cocina, me parecía una perfecta maravilla que mi habitaron se situara a unos pocos metros de esta.

-Me necesitabas?- pregunté entrando y situándome al lado de mi mamá, aunque para no repetir tanto la misma palabra le llamaré por su nombre de pila: Jane.

-Si, estoy preparando la cena, pero no decido si hacer espaguetis o pollo- dijo ésta.

-Mamá…

-Hoy vendrá a comer mi jefe, Mr. Hunt, así que quiero una cena deli…

-Espaguetis- la interrumpí.

-Qué?

-Espaguetis, los preparas a la perfección.

-Bien- dijo ella con una bella sonrisa formándose en su rostro.

Me giré y me encaminé hacia la puerta cuando:

-Kate… una cosa más.

-Si?- dije dando una media vuelta para verla.

-Necesito que salgas a cenar con tus hermanos, no quiero disturbios así que seria preferible que no estuvieran aquí mientras Mr. Hunt esta de visita.

-Qué?- grite sobresaltada.

-Kate… es solo por hoy.

-Pero… mamá!

-No protestes, obedece- gritó con una rara expresión de enojo en la cara.

-Pero, le prometí a Steve que nos veríamos hoy, en…- miré el reloj de la cocina- en una hora!- me sobresalté –oh, me estas haciendo perder el tiempo! Debo ir a ducharme, vestirme, arregl…

-Ya basta!- dijo Jane interrumpiéndome -, puedes ir a tu cita con el.

-Si- celebré para mis adentros.

-Pero Tom y Jhonny iran contigo!

-Qué?

Jane dio una media vuelta y comenzó a buscar los ingredientes para los espaguetis, dando por entendido que la conversación había terminado.

-Lamento todo esto- dije apenada. Steve me miró con comprensión.

-Descuida, siempre me han parecido fantásticos- dijo él con una sonrisa. Dirigió su mirada a los chicos, los cuales iban en la cabina trasera de su Optra de color plateado y luego miró hacia delante ya que ahora el semáforo alumbraba con el verde.-o no lo son?

-Espera a que los conozcas mejor- agregué. Ya faltaba poco para llegar a “Blue house”, un restaurante un poco costoso pero que servia una comida deliciosa.

Salimos del auto y entramos en aquel lugar. La luz de una de las lámparas en el techo hizo brillar mi vestido púrpura y mi cabello castaño.

-Pueden tomar asiento en ésta mesa-dijo el anfitrión hablándole a mi novio.

-Muchas gracias- dijo éste con esa sonrisa suya que me encantaba.

-Gracias-agregué con otra sonrisa más para el anfitrión.

Steve, Tomas, Jhonny y yo, tomamos asiento en una mesa perfectamente decorada. Ésta se encontraba cubierta por un lindo mantel blanco y una carpeta celeste. El bordeado estaba hecho con pedrería brillante y en el centro de la mesa s encontraba un muy bello jarrón de color azul transparentoso, el cual contenía hermosas petunias, rosas blancas y margaritas.

Las paredes se encontraban pintadas algunas de celeste, y algunas de blanco. Lámparas de techo iluminaban el lujoso salón y cuadros de pinturas muy lindas se encontraban en las paredes.

Nos atendieron muy cordialmente. Cenamos, charlamos y nos reímos un buen rato. Mis hermanos por fortuna se comportaron de manera adecuada, una que otra mala actitud, pero nada grave.

Salimos del restaurante luego de pagar la cuenta y darle una buena propina al mesero.

-Que sucede?- me preguntó Steve.

-Nada- contesté con una falsa sonrisa.

-Que te preocupa?

-Na…

-Por favor!- me interrumpió- te conozco muy bien, se cuando estas preocupada… dime la razón de porque lo estas.

-Pues… son cosas personales- dije temiendo decir algo indiscreto.

-Cuéntame… confía en mi.

Suspiré rindiéndome.

-Está bien, no lo tomes a mal pero… temo por lo que pueda estar sucediendo entre mi mamá y Mr.Hunt.

-Jajaja- se rió- no te preocupes, igual, es una buena persona, no?

-Si, eso espero.

Entramos al auto y Steve lo puso en marcha una vez que Jhon hubo cerrado la puerta. Me calmé escuchando la música que Steve había puesto, era una de las cosas que mas me gustaban de el, su buen sentido musical. Paramore, Green day, Kiss, My chemical romance… mantuve la calma cantando sus hermosas canciones.

Steve estacionó frente a mi casa. Salimos del carro y nos dirigimos hacia la casa, mis 2 hermanos tras nosotros. Saqué las llaves de mi bolso y abrí la puerta, lo cual creo que jamas debí haberlo hecho…

-Mamá- susurré.

La escena que se presentaba ate mi era la de una madre (en este caso la mia) besándose con su jefe! Esta me miro, se alejo de el y se puso en pie. Sus ojos mostraban una gran sorpresa.

-Kate… hola cariño… como le fue?- se me acerco para darme un beso en la mejilla pero yo me aparte con rapidez.

-Que esta sucediendo aquí?- pregunte, aunque ya sabia la respuesta.

-Ya es tarde, debo irme- dijo Mr. Hunt- hasta luego Jane.

Mi madre se despidió con la mano y el hombre salio rápidamente.
-Yo también me voy- dijo Steve dándose cuenta de lo que estaba sucediendo.

Di una media vuelta para verle, el me dio un beso en la mejilla y acerco sus labios a mi oído izquierdo.

-Mantén la calma, si?- me susurró tan suave que solo yo pude escucharlo.

Asentí y el se dio una media vuelta para irse. Cerré la puerta y gire de nuevo para ver a Jane.

-Cariño…-empezó ella.

-Me voy a mi cuarto- la interrumpí, tome las manos de mis hermanos y agregué esta vez mirándolos a ellos- quieren ver una película?

No contestaron, subimos las escaleras hasta su habitación, tomé una película y la puse en el reproductor de DVD. Jhon y Tom se quedaron en silencio en cuanto comenzó Wall-E.

Salí del cuarto en silencio y baje las escaleras, Jane se encontraba en la sala viendo televisión, la ignoré (o eso intenté) y me dirigí a mi habitación. Entré en ella y me recosté sobre el blando colchón.



Una lagrima salio de mi ojo y bajo por mi mejilla hasta llegar a mi menton, la limpie con rapidez.

-La odio- murmuré casi sin voz.

Por que?

-Oh, maldita conciencia.

No la odies...

-Callate!- susurré enojada conmigo misma.



Cerré los ojos y traté de olvidar lo acontecido hacia unos minutos.





Otro dia, otros pensamientos, otros sentimientos; despues de lo que sucedió, no queria nada con mi madre.



-Es una persona como cualquiera- me dijo Steve.

-No lo es, es mi madre- dije.

-Por favor... quien no tiene derecho a enamorarse?- preguntó.

-Pero... esque, ese no era el modo de... de que yo lo supiera.

-Si... no discutiré eso contigo.

-No tienes porque hacerlo... es mi vida- apunté con un tono enojado casi enfurecido. Mr. Medina, el maestro de Historia, no se encontraba en el salón, ya que habia ido con Matt a la rectoria. Matt era un muchacho que siempre estaba metido en problemas y este dia n iba a ser una excepcion.



Steve y yo charlabamos tranqulamente. A los pocos segundos me di cuenta de como lo habia hecho sentir.

-Lo siento no quise...

-Tranquila, no se como te sientes, pero comprendo que estas pasando por un momento no muy agradable, a decir verdad- me sonrió.

-Si, asi es- finalicé.



El maestro entró y tomo asiento en su escritorio. Me pregunte donde estaria Matt, pero mis preguntas fueron contestadas de inmediato. Éste entró segido por la coordinadora, la cual se quedo de pie en la puerta.

-Jovenes, quisiera recordarles que mañana es el campamento asi que les serán entregados unos listados de los objetos que deben llevar.



Le dió los listados a David y éste los repartió mientras la coordinadora hablaba de la importancia de cada uno de los objetos alli nombrados. David termino de repartir y se sento.

-Gracias señor Meyer - agregó la coordinadora.-Hasta luego jovenes.

-Adios señorita coordiandora- dijimos todos en coro.



El resto del dia paso rapidamente, sin darme cuenta el timbre para salir sonó. Busque a mis hermanos, estos llegaron acompañados por su directora de grupo, Mrs. Freeman.

-Chicos, van en sexto grado y aun siguen molestando en clase!- dije llamandoles la atencion luego de que Mrs. Freeman se fuera.



Subímos a mi auto y conduje tan lento como pude, por un lado queria llegar rapido a mi casa, pero, por otro lado no queria cruzar ni una mirada con mi mamá.



Salímos de mi Beattle y entramos en la casa.

-Hola- saludó mi mamá con una sonrisa en el rostro -Hice lasagna, tu favorita Kate.

-Gracias- dije.

-Pasen a almorzar antes de que se enfríe.



Todos tomamos asiento en la mesa. Comí rapidamente, sabía que esto era un intento para arreglar lo ocurrido. Sin embargo, no dije nada, Steve tenía razón, era una persona como cualquiera.

-Mamá... necesito comprar algunas cosas para el campamento de mañana- dije al terminar de comer.

-Muy bien, yo te acompañaré- agregó ésta.

-Ok.



Salimos a comprar las cosas luego de darme una ducha y cambiarme. Compré lo necesario en una sola tienda.

-Bien- dijo Jane cuando terminamos de pagar la cuenta -, es mañana, no?

-El campamento? Si- contesté.

-Oh, y cuando regresan?

-El sábado en la tarde.

-Ok. Me parece bien- me sonrió y yo le respondí con una sonrisa igual.



Subimos a mi auto y conduje a casa rapidamente, no queria silencios incomodos y tampoco queria una conversacion sobre Mr. Hunt.



Llegamos y me dirigí a mi cuarto, el resto de la tardefueron peliculas, tareas y claro, un poco de internet. Entusiasmo... emoción... sique habia mucha en mi. El saber que al dia siguiente estaria con mis amigos en campo abierto era una gran noticia.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Capitulo 1: Ojos misteriosos

Ojos misteriosos

La mañana estuvo llena de risas y habladurías en el comedor del instituto. Todos, tanto chicos como chicas estaban más que entusiasmados por ir al campamento. Éste se realzaría en señal de la felicidad de los directivos del instituto, ya que este cumpliría 30 años desde que Michael Berger lo fundó.

El entusiasmo ya las ansias invadían cada rincón. No niego que yo era una de las ansiosas que no hallaba otro tema del cual hablar mas que de este.

-No puedo soportar más, quisiera estar en el autobús hacia donde quiera que vayamos a ir ahora mismo- dijo Michelle. Sus mejillas coloradas por el típico exceso de rubor se elevaron en una sonrisa.

-Dudo que alguien aquí no este tan entusiasmado como tu- dije contestando a su sonrisa con una mas.

-Yo no estoy tan entusiasmado- dijo Steve tomando asiento en la mesa -, no tiene sentido estarlo.

-Aww... no arruines el momento- dije al tiempo que él se inclinaba para besarme.

-Bien, bien... pero por lo menos traten de contener un poco las ansias- dijo al separarse de mi. Su cabello color chocolate y sus ojos color miel centelleaban gracias a la intensa ráfaga de luz que se colaba por la ventana, la cual se ubicaba al lado de la mesa circular en la que nos encontrábamos.

-Sobre todo tu Kate- continuó mirándome fijamente con una sonrisa grabada en su rostro.

-Yo?- pregunté -Por favor...

-Steve tiene razón desde que mencionaron el campamento no haces mas que hablar de él- agregó Melody.

-Al igual que todos en el instituto- dije defendiéndome.

-Es cierto- agregó Tatiana, quien no había dicho ni una sola palabra desde que el timbre para salir a comer había sonado.

-Gracias Tati- dije dedicándole una sonrisa.

-Oigan- dijo de repente David- que día es hoy?

-Martes- respondió Michelle antes de que los demás analizáramos siquiera la pregunta -porqué?

-Martes... eso quiere decir que hoy es día de donas.

-Oh! donas a mitad de precio, no puede ser que emocionante!- dijo Steve con sarcasmo. Le dí una palmada en el hombro -, au... Kate!

-Ya deja el sarcasmo!- dije mirándolo con ojos furiosos y risueños a la vez, luego dirigí mi mirada a David -Tráeme una, por favor.

Estiré mi brazo para darle un billete, el cuál recibió con un: -No tardo.

Michelle introdujo su mano en el bolsillo de su chaqueta azul rey y sacó un dulce, retiro el empaque, introdujo el dulce en su boca y arrojó la envoltura al bote de basura que se encontraba a unos metros de ella, sus cálculos fallaron y el papel cayó fuera de éste; Michelle miró la envoltura en el suelo un instante y luego giro su cabeza; Melody la miraba consternada.

-Oye!- dijo ésta -estamos en pleno calentamiento global y tu arrojando basura al pleno calentamiento global y tu arrojando basura al suelo! Sabes cuanto tarda eso- Melody señaló el papel de plástico -en biodegradarse?

Michelle la miró sorprendida.

-Tranquilizate, solo es un papel.

-Definitiva mente no tienes sentido ecológico- prosiguió Mel ignorando el comentario de Michelle.

-Cálmate, lo recogeré!- dijo ésta e inmediata mente se paro, tomo el papel y lo arrojó al bote de basura, ésta vez el pequeño paquete de plástico entro en él.

-No había necesidad de que le gritaras así- dijo Tatiana mirando con desdén a Melody.

-Si no, no hubiera recogido lo que tiro, o si?- dijo ésta mirando curiosa a Michelle.

-Si, lo hubiera hecho.

-Oh, claro...- terminó Mel incrédula.

-Pueden dejar de discutir? me tienen harto!- se quejó Steve.

-Eres tan tempera mental!- agregó Tati mirando a mi novio con un profundo estrés en sus ojos cafés, los cuales se posaron en mi luego- Como puedes soportarlo?

-No lo sé- contesté mirándola a ella y luego a él- Tal vez porque lo amo demasiado.

-Oh! que ternura!- dijo Mel arruinando el momento -ya! basta de tanto romanticismo, en lugar de eso, fijense en no dejar basuras por ahí tiradas.

-Que fastidiosa eres!- dijo Steve.

-Ya! Por favor!- dije estresada -me va a dar una buena hackeca!

-Yo no tengo la culpa de que tu novio sea un patán!- añadió Melody.

-Llegaron las donas!- advirtió David.

Cada uno tomo una a excepción de Tatiana y Steve. Terminamos de comer el delicioso manjar y sonó la campana para ingresar a las aulas de clase.

Caminé junto con Steve, íbamos tomados de la mano.

-Éste es mi salón de clase- dije con una sonrisa en los labios.

-Te veo mas tarde- me dijo él y me dio un beso rápido.

Ingresé en el salón rápidamente y tome asiento en mi lugar, como siempre al lado de Chelsea, una chica pelirroja un poco extraña. Nunca hable con ella mas que para trabajos y cosas de ese estilo.

La hora pasó rápidamente, no hubo mucha diversión, pero aprendí mucho sobre las matemáticas.

-Entiendes ésta ecuación?- me preguntó Chelsea con su hermosa voz de soprano.

Mire detenidamente cada numero y cada expresión.

-No, no comprendo nada.

Nos miramos a los ojos un momento, luego nos pusimos en pie y nos dirigimos al escritorio de Mr.Thatcher, para hacerle algunas preguntas, las cuales contestó con un montón de signos y extrañas multiplicaciones en el pizarron.

Gire y me dispuse a volver a mi asiento, cuando, de repente, vi a un chico que me miraba con ojos misteriosos, éste se dio cuenta de mi observación y se giró en dirección a su compañero y comienzo a hablarle de cosas sin sentido. Al parecer, el muchacho no comprendió ni una de sus palabras.

Miré al suelo lleno de baldosas blancas y negras del salón y fijé mis pensamientos en las matemáticas. "Matemáticas" pensé "solo piensa en las matemáticas".

EL timbre para ir a nuestras casas sonó, como siempre se veían: caras aliviadas, caras sorprendidas, caras trágicas o como yo, caras simplemente tranquilas.

-Hola Kate- me saludó mi hermano menor.

-Hola- le dije con una sonrisa.

-Has visto a Jhon?

-Tal vez está allá- le señalé la cafetería que se ubicaba al lado del instituto -ve, y dile que se de prisa, ya que mamá viene por nosotros hoy.

-Okey- Thom salió corriendo a gran velocidad en busca de su hermano. Tener gemelos como hermanos no era muy gratificante, pero tenía sus ventajas.

Miré el portón por el cual salían los estudiantes pero no había ni rastro de Steve; solo pude divisar a David y a Melody, de los cuales me despedí con rapidez para seguir buscando a Steve.

Mi madre llegó al poco tiempo y me saludó con una sonrisa. Jhon y Thom entraron en el auto, y tomé lugar en el asiento del copiloto, luego de despedirme de Maggie, una amiga mia que iba en noveno grado.

Al poco tiempo, ya me encontraba en mi casa, baje del auto y camine por el jardín hasta la puerta de entrada. Saque mi llave de mi bolsillo y la introduje en la cerradura, la puerta se abrió con el giro unico hacia la izquierda que efectué. Ingresé a la casa y colgué mi sweater rosa pastel en el perchero.

Me recosté en el sofá color beige de la sala, tome el control de la mesa de centro y encendí el televisor. Pasé canal tras canal, pero no habia nada que me llamara la atencion así que lo apagué de nuevo.

Entonces, el telefono comenzó a sonar; me levanté del sofá de un brinco y descolgué el telefono deseando que fuera Steve.

-Hola?

-Podría hablar con Katlyn por favor?

-Hola Janeth- dije reconociendo su voz.

-Katlyn? Kate? Guau tu voz suena diferente.

-Lo sé, más de uno me lo ha dicho. Como estas? hace mucho no oía tu voz.

-Pues, tu sabes, con todo esto de la boda, no he tenido mucho tiempo para conectarme con el mundo real.

-Y... cuando te casas? tu y Benjamin ya eligieron la fecha?- dije con entusiasmo.

-Si, y sería fantástico que mi tia Jane y tu estuvieran alli. Es el 11 de márzo.

-Genial! asistiremos... oye- dije con voz suave y espectral -olvidaste mencionar a mis 2 pequeños hermanitos.

-Oh!- dijo ella apenada -lo siento... pero... esque... tu sabes como son esos 2, no puedo creer que sean mis pimos, yo no éra tan... bueno, no tenia ese comportamiento de niña y tu tampoco lo tenías...

-Tranqulizate!- la interrumpí -solo era una broma... crees que no conozco a mis hermanos?

-Jaja- se rio ella. Se notaba la falsedad de su risa -mal chíste- dijo con seriedad -oye... hablamos luego okey?

-Claro.

-Te enviaré la invitación por correo vale?

-Bien. Adiós.- colgué y me dirigí a mi cuarto.

Me tumbé en mi cama y cerre los ojos, imaginé por un momento a aquel extraño chico que me miraba. Tenía un montón de preguntas revoloteando en mi mente: ¿Quien éra él? ¿Por qué me miraba así? ¿Que querría de mi?

Pero por más que me lo preguntaba, mi mente no emitia ninguna respuesta, ni ninguna sugerencia, ni siquiera una idea, aunque fuera erronea, de como se llamaria aquel desconocido.

Mi celular comenzó a sonar, emitiendo como tímbre la tan dichosa canción de Paramore que tanto me encantaba: "Feeling sorry". Lo tomé sin levantarme.

-Hola.

-Hola amor, lamento no haber salido rápido del instituto, tuve unos pequeños contratiempos, pero estoy bien, y tu? Como estas?- me dijo mi novio.

-Bien.

-Genial! Oye... me gustaria verte más tarde, quieres ir a comer algo...

-Me encantaría- le interrumpí -a que hora?

-No se...- pensó por un instante -A eso de las cinco esta bien?

-Me parece perfecto.

-Yo te recojo, okey?

-Si, bien, hasta luego.

-Adiós, te amo.


martes, 8 de marzo de 2011

Prólogo. Anochecer


prólogo

-Hola Kate!- me saludó mi mejor amigo, Steve.
-Hola!- le dije con una sonrisa en mi pálido rostro.

Steve tomó asiento a mi lado y le dió un gigantesco mordisco a su hamburguesa.
-Cómo ha ido tu dia?
-Bien, creo...- dije al tiempo que tomaba en mis manos su hamburguesa, le dí un rápido mordísco y se la devolví.
-Si quieres una, ve y compratela, porque ya no te daré más, es mi comida preferida- y dió otro mordísco, no tan grande como el anterior.

En el instituto todo éra paz y tranquilidad, ya estabamos a punto de salir a la universidad así que trataba de ponerle el mayor empeño posible a las materias.

Al poco tiempo llegaron Tatiana, una amiga recién llegada al institúto, no hablaba mucho péro me parecía una buena persona; Michelle, la coqueta, todos en el institúto le llamaban así, ya que cambiaba sus novios 1 vez cáda 2 meses; Melody, una gran amiga mía, al igual que Tatiana éra un poco tímida, péro le encantaba contar chístes y reírse a cáda instánte, su único defecto éra que estaba obsesionada por cuidar el planeta; por último llegó David, un amigo genial! éra carismático, contaba unos excelentes chístes y éra grandióso como tutoren álgebra.

Charlamos un rato hásta que sonó el timbre para ingresar de nuevo a clase. En mitad de la explicación de la Srta. Jordan llegó a mí un pequeño papel mal doblado el cuál decía:

"Kate
quisiera que nos encontraramos a la salida, te espéro en el árbol azúl .
Steve."

A salir de clases, luego de charlar con Michelle un rato, me dirigí apresuradamente hacia el lugar del encuentro con mi amigo. Caminé con rapidéz, por cáda paso que daba una nueva pregunta aparecía en mi mente: ¿Que querrá? ¿Estará pasando algo malo? ¿Son buenas o malas noticias?
¿Qué es lo que me quiere decir?

Mientras todas estas pregúntas rondaban por mi cabeza, llegué al árbol azúl (se le decía el árbol azúl ya que unos estudiantes le habían pintado el tronco de ése color), y allí estaba él, esperandome, con un objeto en sus manos, un... peluche...