El amor es como Don quijote: solo recobra la cordura para morir. Quiereme en mi locura...

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lunes, 18 de julio de 2011

Amor después de esta vida. Capitulo 6.

NO ES UN ADIOS, ES UN HASTA PRONTO... ESPERO

Me desperté con el leve susurro de una voz llamandome, al abrir mis ojos vi que, efectivamente, éra Jane. Sus ojos me miraban llenos de furia, no esperaba salir viva de allí, le sonreí y la saludé tratando de calamarla.


-Hola.

-Hola? Me dejas plantada con dos chicos que estaban muy lindos, por cierto, y solo me dices hola?

-Escucha... lo que sucedió fué...- en ese momento recordé las palabras de Emmett "Jamás le digas nada de lo que sucedió a nadie"

-Fué...- me instó Jane a seguir.

-Me qudé dormida, llegué muy cansada y simplemente puff, caí.


-Esa no es ninguna excusa!- me reclamó.

-Perdoname si?

-Ash- caminó por mi cuarto y luego gritó -no puedo creer que me dejaras plantada!

-De todos modos, dudo que te halla hecho falta! Tu estarías mas preocupada por cual de tus dos amigos te besa primero que por mi!- exclamé estresada.

-Jodete!- exclamó antes de salir de mi cuarto y bajar las escaleras dramáticamente.

Que había hecho? Habia peleado con mi mejor amiga el mismo dia en el que me marcharía para, talvez, no volver a verla mas. Una lágrima salío de mi ojo derecho y resbaló por mi mejilla, me sentía como una tonta, una tonta que habia perdido a su amiga por culpa de una estúpida pelea, por culpa de ese maldito taxista que habia tratado de aprovecharse de mi. Otra lágrima cayó de mis ojos al recorda aquella desventura.

Me púse en pie y caminé hacia el baño, tal vez el agua tibia de la ducha me ayudara a pensar con mas claridad y con mas calma. Luego, me vestí con un vestido casual de color púrpura y me púse unas sandalias blancas, mis favoritas. Bajé a desayunar ya casi totalmente calmada, aún me sentía una completa idiota por dentro, pero algo me decía que las cosas iban a mejorar, y no tanto a empeorar, aunque no estaba tan segura de la primera como de la última opcion.

-Buenos dias Rose- me saludó mi mamá, Esmee Cullen, una de las mujeres mas geniales y buenas del planeta.

-Buenos dias- saludé y tomé asiento en el comedor al lado de ella.

-Y Jasper?

-Debe seguir durmiendo

-Eso creo- dijo Esmee.

-Adivina quienes vendrán hoy a visitarnos?- agregó luego feliz.

-Quienes?

-Eddie y Bella- sonrió -y porsupuesto mi nieta favorita, Renesmee.

-Que bien

-Si, les conté que te ibas hoy- hizo un puchero y luego sonrió -y vienen a verte y a despedirse

-Que bueno, hoy si que quiero pasar mi mayor tiempo con amigos y familia.

-Y la universidad?

-Ya me matriculé en la de Phoenix, y me retiré de la de Forks ayer...

-Bien, entonces... solo te queda despedirte- me abrazó y yo a ella.

-Si- dije separandome de mi madre -Solo eso.

Entonces recordé a Jane, tenía que contentarme con ella, no podía irme sin decirle adios a mi mejor amiga. Me puse en pie y caminé hacia mi cuarto, a mi computadora, Jane siempre estaba conectada, amaba facebook, éra su mayor adicción, claro, los muchachos no se quedaban atras.
Entré en mi perfil y miré mi muro, luego miré mi chat y allí se encontraba ella conectada.

Al final, quedamos bien, nos perdonamos una a la otra y la amistad volvió a prosperar. La invité a almorzar con nosotros y ella aceptó gustosa.

Pasó mas o menos una hora antes de que mi mejor amiga llegara.

-Hola- la saludé.

-Hola, jaja hace cunato no nos veíamos?- dijo en tono de broma y luego agregó una risita.

-Hace mucho- reí.

Me dió una abrazo y luego se separó de mi, caminó hacia la sala de television y yo la seguí. Las dos tomamos asiento en el gran sofá.

-Que quieres ver?- pregunté tomando el control remoto.

-My life as Liz.

-Lo dan a esta hora?

-Si, prefiero verlo los sábados en la mañana que los domingos en la noche- agregó.

-Mmmmm.... es un buen programa?

-Bromeas? Es excelente

-ok- sonreí.

Miramos tv un rato y luego jugamos un juego de mesa, al final decidimos hacer palomitas de maíz y simplemente sentarnos a charlar sobre cosas de la vida, Edward llegó en mitad de nuestra conversación.

-Hola, chicas- saludó mi hermano mayor ingresando en la sala con Nessie en sus brazos, esta jugaba con un mechón de su cabello anaranjado, sus ojos color chocolate resplandecían a la luz del sol que entraba por la ventana.

-hola- lo saludé- Ness!

Me puse en pie y caminé hacia mi sobrina, esta sonreia mostrando sus dientes blancos cual perlas y relucientes cual diamantes, sus dos años se reflejaban en su alegría y en su forma de hablar, la saludé con un abrazo, luego de tomarla en mis brazos.

-Tia- me dijo dandome un besito en la mejilla.

-Como está mi sobrina consentida?- pregunté.

-Ben- aún no hablaba muy bien pero sus palabras eran entendibles.

-Hola Rose- me saludó Ed, dandome un abrazo -nos enteramos que te ibas...

-Rose...- dijo mi mamá saliendo de la cocina, su cara mostró sorpresa al ver a Edward -Eddie!

-Hola ma', porfavor no me digas así- sonrió y se acercó a mi mamá para darle un fuerte abrazo.

-Y Bella?- pregunté notando que algo faltaba.

-Dijo que tenía que hacer algo, me encontraría con ella aquí.

-Oh- dije, entonces habló una voz conocida.

-Hola Edward- saludó Jane.

-Hola Jane- se saludaron de beso -como has estado?

-Muy bien, ustedes?- preguntó tomando a Ness en sus brazos.

-Bien.

-Quieres algo de tomar?- le preguntó mi madre a Edward.

-Si, claro...

-Y tu? Jane

-Si, porfavor

-Ok- mi madre se dirigió a la cocina y todos la seguimos, le ayudé a servir la limonada en los
vasos de cristal, para Ness en un vasito de plástico, y los púse en el comedor, cáda uno tomó un vaso, tomé un sorbo del mio.

Charlamos un rato, Edward nos contó algunas de sus aventuras con Nessie y Bella en isla Esmee (una isla que le había regalado mi padre, Carlisle a mi madre, Esmee en su aniversario numero 18), y como habían pasádo sus vacaciones felices y contentos en el mar y la playa.
Bella llegó a eso de las 12:30 a.m junto con Jasper.

-Hola amor- dijo Edward caminando hacia su esposa para darle un beso.

-Hola- dijo esta, luego nos miró a mi madre y a mi -Rose, Esmee, como están?

-No muy bien...- dijo mi mamá afligida.

-Rose se va hoy verdad? Lo había olvidado...

-Si- le aseguré.

Bella y Jane se miraron con frialdad, no se llevaban muy bien que digamos, mi cuñada siempre me había dicho que percibía algo extraño en Jane, que no éra de fiar, pero... por favor, es Jane, de quien hablamos! No mataría ni una mosca.

El almuerzo estuvo lleno más que de comida, de risas, de consejos para el viaje, y de aplausos para Nessie, que nos deleitó a todos con una danza que había aprendido en la escuela. Edward se puso en pie y golpeó su copa de vino con una cucharita, para llamar nuestra atención.

-Familia, quisiera bindar por Rose, para que pueda progresar cáda dia más y pueda tener mucho éxito en su nuevo hogar.

Todos chocamos nuestras copas y tomamos un sorbo de vino, de ahora en adelante siempre recordaría esas palabras, en verdad necesitaría de mucha suerte para mi nueva vida, mi nueva vida con Emmett, con la "muerte"; ahora debía sonreír y disfrutar de este momento con mi familia, los volvería a ver, pero ahora los dias serían eternos, y no conocía el tiempo en el mundo donde vivía mi, de ahora en adelante, amo.

Cayó la tarde y antes de darnos cuenta el reloj ya apuntaba a las 5:00 p.m. Entonces, fué cuando Bella me hizo entrega de un hermoso collar, éste era de plata y llevaba como dije un marco en plata y en el centro un hermoso y resplandesciente rubí, agradecí de antemano y me lo puse inmediatamente con ayuda de Ed.

El telefono sonó derepente y yo contesté.

-Hola?

-Hola, Rose?

-Garrett!- uno de mis mejores amigos de la universidad.

-Jane nos dijo que te ibas, porque no nos avisaste antes?

-Lo siento, olvidé llamar.

-No importa, puedes salir hoy?

-Claro, si.

-Jane no está en su casa, puedes llamarla a su celular y decirle que me llame porfavor?

-Espera, ella está aquí.

Me dirigí al comedor y llamé a Jane con discreción, ésta se puso en pie y me siguió, luego tomó el telefono y comenzó a hablar, no entendí la mayoría de su conversación con Garrett, entre tantos "Okeys" y tantos "Está bien", se hubiera perdido cualquiera. Al fin, mi amiga colgó y me miró.

-Vamos a salir hoy a comer un helado

-Que bien...

-Si! Garrett y Emily quieren despedirse de ti.

-Si, ya quiero verlos!- dije feliz, mi ultimo dia aqui tenía que ser el mejor.

Me dirigí al baño para cepillar mis dientes y echar una ultima ojeada a mi cabello, éste seguia liso y brillante igual que siempre, amaba mi cabello! Finalmente bajé las escaleras y salí seguida por Jane, quien me llevó en su auto hasta la heladeria que le habia indicado Garrett para encontrarnos, y justo ahí estaba él... Con su cabello color arena, amarrado en una coleta; éra alto, y desgarbado, de tez blanca y sus ojos eran de un color marrón casi llegando a rojos. Emily, en cambio era de piel morena, su cabello liso y negro que le llegaba mas allá de los hombros; sus ojos oscuros y almendrados.

Salímos del auto al encuentro, nos saludamos de beso en la mejilla y abrazo y enseguida, entramos en la heladería, esta tenía un extraño nombre que no recuerdo; Jane fué la primera en ordenar, pidió un helado de frutos rojos en una copa con chocolate extra; yo ordené un helado de vainilla con chispas de colores en una canasta de galleta. Todos comimos con lentitud, aprovechando el tiempo mas en charla que en alimento.

Lastimosamente, yo debia irme para mi encuentro con Emmett, así que me terminé mi helado y me despedí de todos, la despedida fué en verdad emotiva, a parte de gastarme un helado me regalaron una deliciosa locion de frambuesa y una crema del mísmo olor; al final, les dí un beso y un gran abrazo a todos y cada uno, a Emily, a Garrett, y a Jane, quien se ofreció a llevarme a mi casa.

Al llegar a ésta, entré en compañia de mi mejor amiga, Edward y Bella ya se habian ido y mi madre se encontraba en la cocina preparando algo, ésta me confirmo el paradero de jasper, estaba con el amor de su vida, Alice.

Terminé, con ayuda de Jane lo que me faltó por meter en mi maleta el dia anterior, me aseguré de que todos mis implementos de aseo estuvieran allí, cepillo dental, crema dental, shampoo, etc. Así, ya me encontraba lista para irme, miré la hora, éran las 8, Emmett debia estar esperandome afuéra.

Bajé las escaleras con maleta en mano y mi bolso, mi mamá se encontraba en la sala de estar, su rostro mostraba cierta afliccion, me dolia verla así, y todo éra por culpa de ese tonto, Emmett o como me gustaba llamarle "el matón".

Por fortuna mi madre tenía mucho trabajo así que no se ofreció a llevarme al aeropuerto, pero Jane si... con el mayor pesar le dije que alguien mas me llevaría y que preferia no volver a despedirme de ella en el aeropuerto; así mi amiga aceptó y se fué a su casa, en ese momento solo pensaba en que no era un adios, sino un hasta pronto... o eso creo. Poco despues escuche aquella voz grave que ya estaba preparada a escuchar.

-Veo que estas muy bien equipada- señaló mi maleta.

-Siempre estoy muy bien equipada- dije sin mirar su rostro.

-Entonces nos podemos ir ya- tomó mi mano y me indicó que cerrara los ojos, así sentí como si mi cuerpo fuéra de pluma y derepente, un choque como de electricidad me hizo abrirlos.

Me encontraba en un prado, un hermoso prado, no sentía la brisa pero tampoco sentía calor, el cesped era perfectamente verde y el cielo era azul, un azul celeste hermoso; jamás esperé que la muerte viviera en un lugar tan lindo como lo éra este, Emmett me tomó de la mano denuevo y me guió a paso rápido hacia una cabaña, que al poco tiempo descubrí que éra una hermosa casa campestre.

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Estoy segura de que muchas pensarán al igual que yo: POR FIN!!! Jaja :) Perdón por la demora, estuve en crisis de inspiracion, pero he vuelto, ahora publicaré mas seguido y haré un calendario según las posibilidades que tenga de escribir.

Muchísimas gracias por la paciencia!!

Besos a todas desde Colombia

Kata Morgenstern ♫
























































viernes, 27 de mayo de 2011

Amor después de esta vida. Capitulo 5.




Nota: Estimados lectores, de ahora en adelante el personaje de Rosalie contará la historia; algunos otros también lo harán pero éso será más adelante.

Aquel sentimiento de paz

Pov Rosalie


Me sentía volando sobre una nube, una nube cómoda y caliente, éra como estar a miles de kilometros del suelo, y aunque le tenía un poco de miedo a las alturas, aquel temor por ellas ya no existía, no en éste momento.


Me acomodé más contra él, contra mi salvador, el cuál cerró sus brazos con más fuerza alrededor de mi cintura. Mi mundo daba vueltas, péro por mas rápido que girara, no me mareaba; tenía una efecto de placer, felicidad, paz, comodidad y todos los demás buenos sentimientos sobre mí.


Mi alegría era perfecta, tan perfecta como cuándo mi padre aún se encontraba con vida, como cuándo él me estrechaba en sus brazos cuándo éra tan solo una niña pequeña de siete años; recordé cuándo ibamos al parque o a la feria junto con mi madre, Esmee, y nos divertiamos. Me sentí culpable por no haber pasádo mas tiempo con mi padre, en lugar de estar con el preferia salir con mis amigos, y ahora ese sentimiento de tristeza y arrepentimiento me perseguía. La pena que me embargaba hizo que mi lazo de conección con Emmett se rompiéra, dejandome así fuera de sus brazos.


-Te sientes mejor?- me preguntó cuándo me separé de él.


-Si- limpié una lagrima que resbalaba por mi mejilla, mantenía la cabeza agachada.


-Te llevaré a tu casa.


-No yo me puedo ir...


-Sola?- preguntó interrumpiendome, en su elevado tono de voz se podía presentir el coraje y el rencor -Para que otro maldito trate de...


Levanté mi rostro para ver el suyo, él me miraba con tristeza y odio en sus ojos. Me estremecí al ver que ya no traía puesta la túnica, en vez de éso, traía una playera color carmín, ésta resaltaba sus bien ejercitados biceps y tambien los musculos de sus brazos; traía puestos tambien unos jeans los cuáles me dí cuenta de que tenían rotos en las rodillas cuándo el muchacho salió del auto y se mantuvo en pie, mirandome de nuevo.


-Y como piensas llevarme a mi casa? Volando?- pregunté usando sarcásmo, aunque me encontaba un poco turbada por el suceso anteriormente acontecido con ése taxista, así que no se notó. Salí del taxi y me paré frente a la extensa carretera vacía.


-No,- continuó Emmett,me giré para verlo. Señaló con su dedo indice el auto de color amarillo y agregó -allí hay un taxi disponible.


-Ok.


Cerré la puerta del copiloto conmigo dentro y Emmett entró en el asiento del conductor. Encendió el auto y se dirigió a mi casa, con una velocidad superior a 120 kilometros por hora.


-No crees que vas muy rápido?- pregunté.


-Por que saliste de tu casa? No debiste hacerlo- dijo sin responder a mi pregunta.


-Iba para... el cine! Jane me debe estar esperando!- exclamé sobresaltada.


-Tu amiga ya se debió haber marchado.


-Porque lo dices?


-Son las 8:30 p.m., dudo que aún te esté esperando.


-Wow, pasó mucho tiempo.


-Si.- el joven se arregló la garganta y agregó -Llegamos.


-Graci...


-No me agradezcas- me interrumpió -, y jamás le cuentes lo que sucedió a nadie.


-Descuida, no lo haré. Pero, porque no puedo darte las gracias?


-Porque no hay nada que agradecer, ahora sal del auto- dijo casi gritandome.


-Bien, como quieras...- dije abriendo la puerta, Emmett me tomó del brazo - recuerda que te queda un dia para despedirte de tu familia, amigos, etc.


Cuánd el muchacho me soltó, sali apresuradamente del auto, cerré con un portazo y me alejé de allí con un "Adiós".


-Hasta mañana- dijo el muchacho antes de encender el motor y marcharse.


Saqué las llaves de mi bolso y, luego de abrir la cerradura, entré en la casa. Subí las escaleras en silencio rumbo a mi cuarto en el cuál me desvestí, fuí al baño y tomé una ducha para quitarme el sudor por mi sobresaltación pasáda, y, por último, me vestí con mi pijama negra de pantalon y blusa de tiras, de color negro.


Me recosté en mi cama y, a mi mente, llegaron miles de imagenes y pensamientos sobre Emmett. No podía describir aquel sentimiento de paz que me hacia sentir el mirarlo, el solo poner mis ojos en él me daba calor y comodidad. Aunque fuera un avaro, un mal geniado y se hubiera burlado de mi padre, no podía odiarlo, pero debía demostrarle que si, que lo odiaba, a pesar de que no sabía lo que sentía él por mi, tal vez afecto...

Olvidalo, pensé, el solo te quiere como una esclava, nada más.

Éra cierto, pare él yo solo éra una muchacha cualquiera que podía servirle, si me había ayudado había sido solo por lastima. Me maldije internamente, odiaba que me tuvieran lastima, y el sabía éso; pero yo no lo culpaba, me culpaba a mi mísma por haber permitido que ese sentimiento de tristeza por mí hubiera aparecido en su corazón (si es que tenía uno).


Solo me quedaba un dia, un dia de vida, por así decirlo, un dia para reír, para llorary sobre todo, para expresar la últimas palabras de cariño y afecto a mis seres queridos como lo éran mi madre, Jasper (mi hermano menor, aunque me fastidiara tanto, lo queria), Edward(mi hermano mayor), Bella, Rennesmee (mi sobrina, hija de Edward y de Bella), Charlie, Jane, y mis amigos de la universidad.


Me arropé con una suave cobija de lana de color azul celeste y cerré mis ojos para adentrarme en el mundo de los sueños y las fantasías, dónde hásta el más malo y peligroso se vuelve un gran amigo y dónde hasta el más pequeño animal, se puede convertir, derepente, en una enorme y gigantesca ballena.








miércoles, 18 de mayo de 2011

Amor después de esta vida. Capitulo 4.

En su burbuja personal


-Hay una condición- dijo la muchacha, intentaba no temblar, no quería que Emmett pensara que tenía miedo a su extrema e innecesaria cercanía, la cuál dejó de ser cuándo el joven se alejó unos cuántos pasos de ella.


-Cuál?- preguntó éste luego.


-Debes dejarme visitar a mi familia y amigos cuándo yo quiera


-No


-Que?


-Dije que...


-Ya te oí- lo interrumpió furiosa -Porque?


-Porque no puedes irte cáda vez que quieras, yo te dominaré ahora.


-Eres un imbecil, un maldito bastardo!- susurró la muchacha.


-Rosalie...


-Que?- exclamó ésta.


-Te dejaré visitar a tu familia una vez cáda mes


-No, no acepto


-Quieres matar al que es como tu segundo padre? Ya me llevé a Carlisle...- la simple mención del nombre de su padre hizo estremecer a Rosalie -...ahora, me llevo a...


-Callate! Eres un maldito!


-Lo sé - dijo sonriendo, como si lo dicho anteriormente por Rose, hubiera sido un halágo.


-Rose- agregó luego el joven -Solo decide, tu o Charlie


-Cáda dos semanas, dejame visitar a mi familia cáda dos semanas por lo menos si?


-Ok, cáda dos semanas.


-Porfa...- iba a renegar la muchacha, cuándo se dió cuénta de que Emmett había accedido -que?


-Dije que si, y me peleas?


-No, esque... no pensé que aceptaras- terminó en un susurro.


-Yo tampoco- finalizó Emmett. Más tarde agregó -Tienes un dia para despedirte de tu familia, amigos, etc, y para empacar, yo te recogeré a ésta hora, aquí mísmo


-Un dia?- preguntó innutilmente Rosalie, el muchacho se había ido.


La muchacha corrió hacia la sala, allí, vió a su mamá sentada sobre el sofá. Rosalie se acercó a ella, la cuál levantó su rostro, désde el libro que leía apoyandose sobre sus muslos hasta su hija, al sentirla cerca.


-Hola, que necesitas?- preguntó Esmee con una sonrisa extensa que cubía, metafóricamente hablando, su rostro entero.


-Necesito charlar contigo- contestó Rose a su madre. Luego agregó -Mamá... quiero irme a estudiar a Phoenix.


-Que?


-Si, emmm... leí algunos artículos sobre la universidad de allí, y me pareció algo verdaderamente maravilloso.


-Phoenix? Que no te gusta la universidad de aquí?


-Claro que si, pero no más que la universidad de phoenix.


Esmee calló por un momento y luego de pensar, agregó.


-Es un chico verdad?


-Que? No, mamá, no!- "no exactamente" pensó.


-Entonces... porque?- estaba realmente confundida.


-Ya te lo expliqué, me pareció genial.


-Entonces... quieres irte a vivir a Phoenix?


-A estudiar mamá.


-Pero, tendríamos que mudarnos


-No... yo puedo rentar un departamento, sabes que puedo conseguir un empleo- el solo pensarlo la hizo helar.


-Bien, bien. haz lo que quieras, yo te apoyo, pero deberás llamarme todos los dias, y visitarme. Está claro?


-Si, si, gracias- Rosalie abrazó a su mamá y la besó en la mejilla.


-De nada, y cuándo te irias?


-Mañana.


-Que? Pensé que al menos esperarias terminar este semestre.


-En Phoenix, el semestre comienza en cinco dias.


-Que? En pleno Marzo? Ése instituto está loco- Esmee rió.


-Si. Por eso debo irme mañana en la noche, para alcanzar a inscribirme.


-Bien... y dinero? Necesitarás?


-No, puedo pagar con mi párte de la herencia, además ya te dije que trabajaré.


-Está bien- La muje sonrió, feliz y trízte a la vez.


Rosalie subió a su cuarto y le marcó a Jane, ésta contestó al tercer timbre.


-Hola?


-Jane...- dijo Rose.


-Hola, rubia grande- saludó la muchacha.


-Ya te dije que no me dijeras así!- continuó Rosalie.


-No tengo la culpa de que seas tan alta.


-No, tu eres la bajita, mi estatura es normal. Y... no te llamé para discutir sobre eso.


-Entonces?


-Quería comentarte que me voy de la universidad


-Oye, sé que la medicina no es lo mejor, péro no te rindas.


-No, no es por éso.


-Porque es entonces?


-Esque, me voy a Phoenix.


-Tu familia se muda?


-No, yo me marcho sola.


-Porque?


-Porque... no me creerías, no me creíste la primera vez que te lo dije, no me creeras la segunda.


-Anda... dime!- la instó Jane.


-Es por lo que te conté, que ví a la muerte... y ahora me quiere llevar.


-A Phoenix...


-No, ashhh...- exclamó Rosalie frustrada por la poca comprensión de su amiga.


-Entonces?


-Quiere que sea su esclava


-Por el resto de tu vida?


-O, hásta que él se canse de tenerme....


-Rose, deberías ir a un psicólogo...


-Que?


-No, no estás bien, ya me estás asustando.


-Péro, es cierto!- chilló la chica.


-Lo siento, debo irme o llegaré tarde al cine. Cuidate... estás entrando en depresión por la muerte de tu papá. No hagas ninguna locura ok?


-No estoy loca...


-Adios- se despidió Jane y colgó.


Rose se quedó sentada en su cama, ¿sería cierto que estaba sufriendo alucinaciones?¿Estaba, en verdad, entrando en depresión? No, Charlie había estado allí cuándo Emmett llegó, aunque, el viejo no se acordaba de nada, y, ahora, ella tampoco. Serían alucinaciones? No estaba segura, pero, de todos modos ella iba a seguir con su cometido, aunque éste la llevara al fondo del oscuro y tríste abísmo de la locura.

El cinema! Recordó de repente, lo había olvidado por completo, ahora que haría? Miró hacia el reloj en la mesa de noche al lado de su cama, éran las 5:45 p.m., aunque se arreglara a la velocidad de la luz, no alcanzaría a llegar, de todos modos corrió al baño y se duchó de prisa.

Al salir del baño, vió su portatil en el escritorio de caoba y recordó lo que le había hablado su amiga, tenía que investigar, no podía quedarse parada de brazos cruzados mientras le llamaban loca o mientras le deducian depresión cuándo estaba segura de que no la había. Caminó hacia el portatil, lo prendió, y, mientras se cargaba, se puso rápidamente unos jeans negros y una blusa estilo harckey de color dorado, acompañada por una chaqueta de jean, negor, al igual que el pantalon.


Entró al internet e investigo un poco sobre el asunto, quería saber más sobre su futuro amo, si esque éste existía, y también quería investigar los sintomas de la locura, solo por si acaso. Al buscar en google, encontró algunos artículos que llamaron su atención.



El Ángel de la muerte

Se dice que el ángel de la muerte fue creado por Dios en el Primer Día... Su casa está en cielo, tiene doce alas y posee muchos ojos. A la hora de la muerte de alguna persona, se encuentra de pie aferrando una espada de la cual pende una gota. Tan pronto como el hombre debe morir ve al ángel, éste lo agarra y abre su boca, depositando la gota dentro de ella. Apenas siente su sabor, la persona muere con el rostro color amarillo. Gracias a esta leyenda se origina la frase conocida como "el gusto de la muerte".

Cabe destacar que el ángel de la muerte administra el castigo particular que Dios ha otorgado para la purificación del pecado. Este ser es capaz de adquirir aquella forma física que mejor responda a los propósitos encomendados.


Así que puede cambiar de forma, pensó Rosalie, eso lo dice todo.


La muchacha recordó al joven que se le había aparecido, Tal vez, razonó en su mente, se disfraza de un hermoso hombre, con su rostro palido y perfecto, sus ojos dorados cuál dos soles y su cuerpo fornido; solo para engañar a personas crédulas como yo.


De todos modos, eso no cambiaba la realidad, dentro de pocas horas, ella le pertenecería a él, literalmente. Ya no había escapatoria, no podía huir del destino, ya no. En una extrema desilusión y una triste decepción de sí mísma, se puso sus converse dorados, bajo las esaleras, y salió de su casa, no sin antes despedirse de Esmee.


Miró los extremos de la carretera de su cuadra, todo estaba solo, ni un ruido, ni una huella de autos en el pavimento, nada, solo escuchaba el latido de su corazóny el susurro leve de su entrecortada respiración. Acercó su abrigo más a ella y camino hásta el extremo de la cuadra, allí, tomo un taxi, se subió en él y se dirigió hacia el cinema.


El recorrido, duró más de lo esperado, ya había ido a el cinema de Port Angeles, y Rose, sabía que el camino por el que iba, no éra el correcto. El taxista frenó en un inhóspito lugar, solo había por allí, un establecimiento de comidas cerrado, y una casa, al parecer abandonada.


-Señor, aquí no es- dijo Rosalie observándo el lugar por la ventanilla trasera.


El taxista no re´pondió, éste se bajo del auto, camino hásta la párte trasera de éste y abrió la puerta, Rose se alejó de ella y se inclinó contra la otra. El hombre se abalanzó sobre ella, obligandola a besarlo, lo cuál, para Rose, éra repugnante, el hombre debía tener unos cincuenta años o más y su cara daba asco, en absoluto.


Rosalie, sabiendo que no podría salvarse, se quedó tiesa y cerró los ojos, cuándo, de repente, algo o alguien, tomó al taxista por la espalda y lo jaló dejandolo tirado sobre el´césped fuéra del vehículo. La joven abrió los ojos y encontró a su lado a aquellos ojos dorados fascinantes e increíbles.


-E, e... Emmett...- susurró la muchacha.


-Aquí estoy, nada te pasará, tranquila- el chico limpió una lagrima de la mejilla de ella, y, en ése momento, ella se dió cuénta de que estaba llorando.


Emmett la abrazó con cariño, y Rose pudo sentir su cómodo calor, ésta lo rodeo con sus brazos luego, y allí quedaron los dos , en su burbuja personal, en en un espacio, en el que ni el odio, ni el rencor, nisiquiera el miedo, podrían entrar.











miércoles, 20 de abril de 2011

Amor después de esta vida. Prologo.

Prologo


La masacre se propinó en la fábrica de lacteos Cullen's ltda. Los bandidos ingresaron a ésta con el carnét de un empleado que acababan de asesinar afuera. Sus armas iban escondidas en un morral de cuero que portaba uno de ellos, un hombre blanco, pelo largo color café oscuro y alto. Su cara se mantenía tapada con una capucha de color negro, nisiquiera se podían ver sus ojos.


Todos tomaron una poscición específica y uno de ellos se dirigió a la oficina del gerente, en ésta se hallaba el Sr. Cullen tomando su café descafeinado matutino.

-Arriba los brazos y deje las manos dónde pueda verlas- gritó el ladrón ingresando a la oficina. El señor Cullen elevó sus manos asustado y sorprendido a la vez. El bandido sacó un arma bastánte grande del morral de cuero y le apuntó a la cabeza de la víctima.

-No me dispare...-dijo ésta casi sin aliento- porfavor.

-No lo haré si sigue mis órdenes al paso de la letra.

-Si, si lo haré. Péro, que quiere?

-Ya lo sabrá.- advirtió el bandido.


Éste sacó un walkietalkie de su chaqueta de cuero sintético y oprimió el botón izquierdo para hablar.

-Ya tengo al tipo, cumplieron con su párte?

-Lo estamos haciendo- contestó una voz de mujer al otro lado de la línea.

-Bien hecho, Jane.

-Gracias Aaro- el hombre cortó la comunicación y miró de nuevo al gerente, el cuál había tenído el arma de Aaro apuntando a su cabeza todo éste tiempo.


El tímbre para anúncios sonó.

-Queridos trabajadores, seré clara al hablarles- dijo la mujer que había estado hablando hace unos segundos con Aaro- lamentamos informarles que el Señor Cullen, su jefe, se encuentra secuestrado en su oficina, solo queremos que nos den la ubicación y clave de la caja fuerte, luego de llevarnos el dinero, todos ustedes quedarán en libertad, incluyendo al Señor Cullen. Por ahora, nadie podrá ni salir ni entrar de éstas instalaciónes antes de que nos marchemos.


Todos se hallaban con un alto ataque de nervios, solo el Señor Cullen, aún mantenía la compostura.

-Quieren la caja fuerte, eh?- preguntó éste.

-Si- contestó Aaro -lo acaba de oír fuerte y claro.

-Como saben mi apellido?

-Es obvio, investigaciónes. El internet es muy útil en éstos dias, querido Carlisle- observó el ladrón, su voz éra aguda, péro, punzante a la vez- Pero no hablemos más de éso, solo... solo digame dónde se encuentra la caja fuerte y digame la clave también; sacaré el dinero, me voy y me llevo a mis amigos, y lísto! Todos vivimos felices. Bueno, talvez unos pocos queden infelices... péro, igual, que mas da! No me interésa.


En el centro de la fábrica, se encontraban el resto de los malandros, ningúno traía capuchas en su rostro. Éran 3, la chica rubia, de pequeña estatura debía de ser Jane, ésta éra la única mujer en el grupo; El otro, éra un joven alto, de no mas de 23 años, su pelo lacio y oscuro caía como una cáscada sobre su rostro perfecto; por último, estaba un chico de cabello color cobre, alto y de tez blanca a igual que los demás.

-Alec, Demetri, vigilen esos 2 ángulos, yo cuidaré ésta párte- les dijo Jane señalando cáda uno de los lugares nombrados.

-Ok- contestó el chico de pelo lacio negro- ten mucho cuidado no hay que confiarnos de nadie.

- Descuida, Alec- dijo la chica, los despidió y ambos se alejaron colocándose sus capuchas oscuras.


En la oficina del señor Cullen las cosas no iban mejor, por el contrario, empeoraban.

-O, me da la clave y la cja, o se muere, al igual que todos sus empleaduchos- amenazó Aaro.

-Es usted un cobarde que se escónde tras pistolas y balas para obtener lo que desea- dijo Carlisle enfrentando a Aaro.

-Si- éste rió- Si!- gritó.

-Maldito haragán- murmuró Cullen.

-Sus palabras lo llevan a la horca poco a poco.

-A usted también- Carlisle fué abriendo un cajón a medida que la discusión iba aumentando su calentura, hásta que...


-Maldita bestia infernal- murmuró Aaro observándo al ver la pistola apuntandole a su cabeza, el Señor Cullen la sostenía sin miedo alguno.

-Creía que no me hallaba preparado para algo así, pués ahora conóce la respuésta.

-Es usted un idiota- susurró Aaro- Idiota!- exclamó apretando el gatillo de su arma d fuego.


Carlisle cayó al suelo, Aaro aplicó otro balazo al pecho, péro antes de dar el tercer disparo, Carlisle le disparó a su pierna, Aaro cayó y dió el tercer balazo, el cual penetró el corazón de su víctima.


En el walkietalkie sonaba la voz de Jane angustiada.

-Que sucede? Aaro? Escuché disparos- nadie contestó.

-Aaro? Los empleados se empiézan a preocupar... Aaro!- repitió la muchacha.


Jane corrió hacia la oficina, los otros dos muchachos tras de ella, abrió la puerta de una patada y se internó en la habitación.

-Oh, por Dios- dijo casi gritando- Aaro?- se agachó y tomó la mano de su compañero, éste se retorció en el suelo.


Alec y Demetri entraron y observaron la perturbadora escena que se mostraba ante ellos.

-No se queden ahí, ayudenme!- les ordenó Jane.


Los chicos tomaron al hombre y salieron casi arrastrandolo. El cuerpo del Señor Cullen quedó allí, paralizado, sin movimiento alguno que mostrara siquiera una señal de vida.