El amor es como Don quijote: solo recobra la cordura para morir. Quiereme en mi locura...

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miércoles, 10 de agosto de 2011

Roba mi corazón. Capitulo 7.

Lo lamento, Carlisle

Nunca me había sentido tan incomoda junto a Carlisle, entre nosotros reinaba el silencio, un frio y punzante silencio. El taxi en el que ibamos llegó por fin a nuestro destino, le pagué al conductor y salí del automovil por un lado al tiempo que Carlisle salía por el otro.

-Ahora que?- me preguntó éste admirando la inmensa casa ante nuestros ojos.

-Tenemos que tocar y esperar a que nos atiendan, si esque nos atienden- dije acercandome a la puerta.

Toqué tres veces, nada... otros tres toques... todo seguía en silencio, dí otro toque y de inmediato se oyó el crujir del cerrojo siendo abierto, una mujer alta y desaliñada nos miró de pies a cabeza grotescamente.

-Que quieren?- nos preguntó.

-Viven los esposos Swan aquí?- pregunté.

-Querrás decir el señor Swan...

-Emmm... si- acepté un poco confundida.

-Esperen aquí- nos dijo antes de irse a las escaleras y gritar -Señor Swan! Lo necesitan a la puerta.

-Bajo enseguida- se oyó decir a la grotesca voz del que supúse era el Señor Swan... mi padre.

La mujer nos hizo pasar y tomar asiento en los elegantes muebles de cuero de la sala. El señor Swan (prefiero llamarle así) llegó a los pocos minutos, estaba como lo recordaba, su bigote bien grueso, sus ojos cafés, su cabello despeinado, la única diferencia eran algunas canas que sobresalían en su pelo y creo que estaba mas alto. Al vernos, sonrió y se acercó a nosotros para saludarnos de antemano.

-Soy Charlie Swan, es un placer.

-Carlisle e Isabella Cullen- dijo Carlisle -Un gusto

-Que lindo nombre... Isabella...- miró al suelo con nostalgia y luego nos miró antes de sonreír.

-En que puedo ayudarles?

-Verá... no se como comenzar... emmm

-Señor Swan... hace mas o menos 12 años, usted y su esposa perdieron a su hija no?

-Como sabe eso?

-Escuchenos, porfavor...- lo tranquilizó mi compañero.

-Esa niña... se llamaba Isabella, no?- pregunté.

-Que saben de ella?- dijo aún mas interesado y confundido que antes.

-Esa niña ahora tiene 18 años- dijo Carlisle -y está aquí...

-Pero... quiere decir que ella es mi hija?- dijo señalandome.

-Si- susurré.

-Es, es una locura...- entonces acercó su rostro al mio y me miró a los ojos -Bella?

-Si- fué lo unico que pude decir, estaba atemorizada por su reacción venidera.

-Tienes los mismos ojos de tu padre...- entonces se abalanzó sobre mi y me estrechó en un fuerte abrazo, el cual correspondí por inercia.

Me sonreí a mi misma, en parte estaba feliz con mi padre, pero en parte no comprendía porque él se encontraba tan feliz, su odio me lo había demostrado cuando éra pequeña, ahora me susurraba que me quería, que no podía creer que yo estuviera allí con él... acaso estaba ebrio? O yo estaba soñando? No.

Al fin me soltó y me miró a los ojos.

-Creí que te había perdido...

-Porque tanta emoción? René y tu jamás quisieron encontrarme- dije por fin.

-Que no quisimos encontrarte?

-No, Carlisle dijo que...

-Amor... pusimos carteles por todo Forks y algunos en Port Angeles

-Pero- entonces miré a Carlisle -me dijíste que...

-Jamás ví esos carteles de los que él habla...

-No?- preguntó mi padre mirandolo a los ojos.

-No- aseguró.

-Pusimos anuncios en televisión, Bells... y...

-Yo jamás los ví- aseguró el ladrón interrumpiendolo.

-Yo...- dije -no se, no se que creer

-Lo que te dice él es mentira- me dijo Carlisle.

-Preguntemosle a René -entonces miré a Charlie -donde está ella?

-Nos divorciamos hace tres años, Bella...

Para ser sincera, aquella noticia no me sorprendía para nada, mis padres siempre habían vivido entorno a las peleas y los gritos, una vez llegaron a tal punto de que mi papá golpeara a mi mamá, no recuerdo que pasó después, pero sé que no fué bueno y me parecía bien que ahora, él viviera solo, René éra una mujer cruel, amaba mas al dinero que a su propio esposo o a su propia hija, si esque alguna vez me vió de ese modo.

-Mmmm- solo eso pude murmurar.

-Si... ahora René vive en Phoenix, junto con su novio- Charlie puso una expresión dolida al mencionar a aquel hombre.

-Que mal...

-Si, pero... quiero que sepas -dijo tomando mi mano -que tienes aquí a tu padre, para lo que necesites

-Gracias- sonreí, entonces miré a Carlisle -debemos irnos

-Y... no tienes otra pregunta?- dijo Charlie.

-No, por ahora- dije.

-Entonces, acepten quedarse a cenar, porfavor...

-Lo lamento- me apresuré a decir antes de que Carlisle abriera su bocota -no podemos, otro dia

-Esta bien, recuerden que siempre serán bienvenidos aquí, esta ahora es su casa

-Gracias- dijimos Carlisle y yo en coro.

Salímos de aquella casa completamente vacíos, yo no había esperado ver a Charlie así, tan amoroso conmigo, en parte me alegré de que René no hubiera estado, si hubiera estado allí, nisiquiera habría querido abrirme la puerta... o, tal vez si, para luego cerrarla en mi cara y burlarse a grandes y ruidosas carcajadas.

Le dije a Carlisle que quería caminar y pensar en mi vida, éste aceptó y me acompañó en la caminata; de nuevo el silencio mandó, nadie decía nada, el único sonido lo producían las hojas de los arboles y el paso de los autos sobre aquella vieja carretera, metí mis manos en los bolsillos laterales de mi abrigo para cubrirlas del frio viento, el cual estaba a punto de congelarme por completo, Carlisle, al parecer, se dió cuenta de ello y de inmediato se me acercó y me tomó en un abrazo de oso.

-Deberiamos ir al departamento, hace mucho frio aqui, no crees?- dijo.

Asentí. Entonces, mi compañero extendió su brazo haciendole señales al conductor del taxi próximo a llegar a nosotros, éste frenó y de inmediato entramos en él. Carl dió la dirección, la cual el señor taxista acató, poco después nos encontrabamos ya en el departamento.

Me interné en mi habitación, allí, me quité toda mi ropa congelada para ponerme algo mas caliente y cómodo; me estaba poniendo el pantalon cuando tocaron la puerta.

-Bella... Edward está al telefono

-Que?- me terminé de poner el pantalon.

-Dejaste tu celular en la cocina, Edward está en la línea, dice que necesita...

-Damelo!- ordené abriendo la puerta de golpe y tomando o mejor dicho, rapandole el celular de las manos.

-Hola?

-Hola, Bella- en ese momento, su voz me hizo sentir cierta calma, él tenía algo mágico, aunque no sabía que éra.

-Ed...

-Como estas?

-Muy bien- sonreí.

-Que bien, oye, me preguntaba si... quisieras aceptar una invitación a almorzar en mi casa, mañana.

-Claro!- exclamé.

-Genial!! Quisiera aprovechar y presentarte a mi familia, trae a tu padre si quieres...

-Él estará encantado de ir- Carlisle, quien me miraba desde la cocina me hizo una señal de "Que?"

-Me alegra, paso por tí, o...

-Yo llego a tu casa, sé la dirección

-Está bien, amor, un beso enorme para ti!

-Yo te mando uno- esto lo sentía cursi, aunque de algún modo me pareció tierno.

-Adiós, te amo

-Igual, te veo luego- miré mi celular por un instante y luego colgué.

Carlisle no tardó en llegar a preguntar.

-Que quería?

-Nos invitó a cenar mañana, para presentarnos a su familia

-Y tu dijiste que si, como no adivinarlo?- dijo.

-Ya calmate!

-Que me calme de que?

-Calma tus celos!- eso lo dije yo? pensé. Carlisle bajó la mirada y luego se fué a paso lento hacia su habitación.

-Carl... perdoname

-Después de lo que te dije, ahora vienes a burlarte de mi- exclamó sin voltear.

-No me burlo... perdóname

-Largate con Edward!- gritó -a él si pareces amarlo, vé! Buscalo! Besense, hagan el amor si quieren! A mi ya me importa un bledo lo que tenga que ver con ustedes y con esta mierda de mundo!

Me quedé en silencio, atónita por sus palabras... ése no éra el Carlisle que tanto quería, pero no lo culpaba a él, sino a mi por hacerlo sufrir así, por haber abierto mi bocota, por haber dañado su existencia, jamás me perdonaría a mi mísma por este hecho y estaba de que él tampoco, así era como le pagaba después de que me salvó de mis padres? Después de criarme y darme alimento? Me sentía una total perra sin corazón, un mounstro... un demonio.






miércoles, 15 de junio de 2011

Roba mi corazón. Capitulo 5.



Para conseguir datos ilegalmente...


-Que es lo que quieres Isabella?- me preguntó Carlisle confundido.

-Debo averiguar sobre mis padres- respondí caminando con mas rapidez.

-Y, como lo piensas hacer?

-En la registraduría debe estar su ubicación- continué caminando aún mas esperanzada.

-Bella... Bella!- dijo agarrandome el brazo, me detuve y me giré para verlo.

-Para que quieres saber su ubicación? Recuerda el infierno que te hicieron vivir cuando pequeña- el recordar aquel tiempo de miseria en el que viví cuando niña me hizo entristecer, pero, luego una energía enfurecedora me hizo seguir caminando a paso aún mas firme.

-Solo quiero volver a verlos, quiero saber que fue de ellos y... porque nunca me buscaron...- Carlisle me habia contado que mis padres jamás se interesaron en encontrarme, ni un cartel, ni un anuncio policiaco se vió cuando desparecí.

-Bella... no vale la pena...

-Si, para mi si lo vale!- exclamé interrumpiendolo. Paré de andar y lo miré a los ojos -Que te pasa, Carlisle... pareciera como si no quisieras que los hallara.

-Esque no quiero que te hagan daño- noté tristeza en sus ojos color miel.

-Tranquilo, no lo harán... te lo prometo- dije mirandolo con dulzura. Mentirosa, ya callate estúpida conciencia.


Caminamos en silencio el resto del trayecto, a continuación, llegamos a la registraduría, ingresé con rapidez ordenandole antes a Carlisle que me esperara afuera.

-Buenos dias- dije saludando al celador.

-Buenos dias- me saludó él.

-Donde puedo averiguar datos familiares?

-Ahí- el hombre me señaló un lugar en específico, en el cual habian varios cubiculos atendidos por jovenes de mi edad, todos con un computador en su escritorio y un cliente frente a él. Me dirigí hacia aquel lugar.


Hice la fila impaciente, éra un infierno, por un momento creí que me quedaría dormida de tanto estar allí parada, me reí ante la suposicion de que el mísmo diablo se iria de allí aburrido; pero yo no podía hacerlo, si me iba, perdería toda oportunidad para encontrar a mis padres, si me iba, no volveria, mi fuerza de voluntad no lograria hacerme volver. Seguí avanzando poco a poco hasta que llegó mi turno, tome asiento en la silla como me lo indicó la señorita, ésta éra de pelo color rojizo y en su placa llevaba el nombre con apellido de Jessica Stanley.


-Buenos dias señorita.

-Buenos dias- la saludé.

-En que puedo ayudarla?

-Quisiera saber sobre mis padres, no se nada de ellos hace mucho y tampoco sé su ubicación y quiero saberla- expliqué cada punto con una sonrisa dulce y amable.

-Muy bien...- oprimia cada tecla de su computador con rapidez -Cédula, por favor.

-No, no tengo...

-Disculpe, pero no la puedo ayudar sin una identificación.

-Por favor, ayudeme, sus nombres son...

-Lo lamento, no puedo ayudarla- me interrumpió.

Puse mi puño sobre el escritorio bruscamente, no entendía porque no habia sacado la cédula, oh, cierto, el muy bruto de mi padre, Carlisle, me dijo que no éra importante, que no servía para casi nada. Y ahora, no tenía nada, decidí irme de allí en lugar de seguir haciendo el ridículo, habia esperado casi una hora en esa fila del demonio para nada. Me sentia una perdedora, así, sonrojada y furiosa, me marché de allí.

-Que pasó?- me preguntó Carlisle preocupado al ver mi expresion triste y desilusionada.

-No tengo cédula.

-Agg... nunca creí que llegara a ser necesaria...

-Pues si lo es!- exclamé furiosa -Lo es! Y yo no la tengo, ahora esa... perra, no me quiere dar ninguna informacion sobre mis padres.

-Bella... calmate, no es para tanto- agregó mirandome con aburrimiento.

-Es muy importante para mi- le explique.

-Bueno, no te van a dar informacion sin cedula, no sería legal.

-Legal...- y el bombillito en mi cabeza se me prendió derepente -Claro! Hay otros modos de llegar a esa informacion... muchos de ellos no son legales.

-Bella tieness una gran mente criminal- sonrió malevolamente.

-Lo se- sonreí -tendremos que esperar hasta la noche.

-Ok.

Tomamos un taxi, no pensaba caminar hasta el departamento con lo fatigada que estaba luego de la caminata desde la casa de Edward hasta la registraduria, me dolian los pies y ya tenia algunas gotas de sudor en la frente y varias ampollas en mis pies, no pensaba ganarme mas.


------ ♥ ------


Le dí otro mordísco a mi pastelillo de canela y pasé el canal con el control remoto, mi programa favorito acababa de terminar. Miré la hora en mi celular, éran las 7:00, el tiempo si que vuela, pensé, luego me puse en pie y me dirigí al cuarto de Carlisle.


-Carl...- toque la puerta, pero antes de terminar, éste me interrumpio.

-Bella, esperame un momento, porfavor- dijo dentro de su habitación y sin abrir la puerta.

-Ok- accedí a su petición.

-Listo!- exclamó abriendo la puerta.

-Que estabas haciendo ahí?

-Vistiendome...

-Ahhh... Me parece excelente que ya estés listo, ahora yo me iré a duchar y a arreglar.

Me dirigí a la ducha y tomé un baño de agua helada, ya que no teniamos dinero para pagar un calentador; salí del baño y me dirigí a mi habitación para vestirme y arreglarme el maquillaje, escogí unos jeans negros, una blusa de tiras gruesas color rubí que dejaba una parte de mi espalda descubierta, una chaqueta de cuero negro y unos tennis de igual color.

Para el maquillaje, me apliqué lo usual, una capa de polvos numero dos, un rubor bien rosado, un poco de pestañina, labial color rojo palido, brillo sabor a cerezas y, por ultimo, un poco de sombras color rosa combinado con blanco.

-Lista?- me preguntó Carlisle al verme salir de mi habitación.

-Si.

Tomamos un taxi y llegamos a la registraduría, eran mas o menos las 7:30 p.m., la registraduría cerraba a las 8:00 p.m., faltaba poco para nustra "busqueda ilegal de datos".

La paciencia no me acompañaba, impaciencia era mi segundo nombre, por asi decirlo, en esos momentos, miré a Carlisle, éste no parecía muy emocionado ni muy seguro de lo que iba a hacer en las proximas horas, parecía como en un trance, en un estado de shock, su alma no estaba presente, hablando metafóricamente, estaba flotando en todo el mundo, menos aqui, donde deberia estar.

La hora de entrar en accion llegó, la registraduría cerró. Tuvimos que esperar otra hora mientras toda la gente (clientes y empleados) dejaban el lugar, no podíamos trabajar con tantas personas viendonos, obviamente no sería seguro ni para nosotros... ni para ellos, en toda mi carrera de atracadora, ladrona, etc., jamás tuve que matar a una persona, pero si se llegaba a presentar ese inconveniente, no dudaría en hacerlo, o eso creía.

-Es hora- le advertí a Carlisle.

Nos escurrimos por la parte trasera del establecimiento, yo entré por medio de una ventana abierta y Carlisle me siguió con suma tranquilidad. Entramos en una habitación llena toda con cajas, muebles, escritorios, papeles, carpetas, entre otras cosas que vimos con nuestras linternas, Carlisle llamo mi atencion con un bzzzz y me mando seguirlo en silencio, y asi lo hice, hasta llegar a un cuarto que, efectivamente era donde estaban ls oficinas de informacion familiar, lo supe por los letreros en cada cubiculo.


Tomé asiento en uno de los escritorios y prendí el computador, comencé a buscar en el sistema a mis padres, los promotores de todo esto, de mi intromision en este lugar con Carlisle; y los encontré: Charlie Swan y Renné Swan. Me dio por buscar mi nombre y... nada, ni una foto, nada sobre mi, esos malditos... Busqué su ubicación, y la encontré.


Anoté en un papel todos los datos y apagué el equipo preguntandome porque no salia ningun dato sobre mi. Carlisle y yo salimos rápidamente del edificio teniendo mucho cuidado para que no nos atraparan, éramos profesionales, pero si algo aprendí en todos mis años de experiencia, esque nunca debes fiarte de que tan bueno seas en algo, sobre todo si ese algo es robar.


-Ahora que?- me preguntó mi compañero mientras caminabamos por las heladas calles de Port Angeles.

-Ahora, hay que buscar estos dos...

-Estas loca- me interrumpió.

-Loca, yo? Por favor... solo un poco- me reí de mi "defensa" y luego Carlisle me acompañó.


La bocina de un auto al lado del andén por el que caminabamos, me hizo mirarlo. Éra un volvo plateado, ya sabía la cara con la que me encontraría, en esos momentos no quería verla, ya me estaba resultando aburrido y monótono verlo.


-Hola- nos saludó Edward bajando del auto y dandome un beso en la mejilla luego.

-Hola.

-Hola.

-Que hacen por aqui?- pregunto interesado.

-Nada...- comencé, luego Carlisle me interrumpió.

-En la registraduria.

-Haciendo que?


Miré a Carlisle con enojo, no tenía ganas de hablar sobre el tema y ahora él lo ponía como tema de conversación... con Edward!


-ESto irá para largo...- murmuré tan bajo que al parecer no pudieron escucharme, o si?





viernes, 13 de mayo de 2011

Roba mi corazón. Capitulo 4.

Mi horrible pasádo

Pov Bella

Ver a Carlisle al abrir aquella puerta blanca de madera tallada con ventanales cristalinos, me dejó sorprendida, asustada, o, mejor dicho, horrorizada. No esperaba que llegara allí, aunque sabia que la forma en la que me había marchado del apartamento no había sido la mejor. El hombre retiró un mechón de su pelo de color dorado del rostro y avanzó un poco más hacia mi, ya casi sobrepasaba el marco de la puerta.

-Puedo pasár?- me preguntó sonriendo.

Edward llegó de la cocina en la cuál nos encontrabamos preparando unos deliciosos sandwiches de jamón y queso antes de que mi estúpido compañero llegara. El primero, se acercó a mí, y, al ver a Carlisle abrió más la puerta, ya que yo la había mantenido entrecerrada para no dejar entrar a mi querido (y désde entonces no tanto) amigo, casi pariente.

-Buenos dias- lo saludó Edward sonriente.

-Buenos dias- respondió Carlisle.

-Emm... Edward- señalé a la respectiva persona mientras lo presentaba -, te presento a mi padre, Carlisle Cullen, Papá... él es Edward Masen.

-Un gusto conocerlo señor- agregó Edward estirando su brazo para ofrecerle la mano a mi padre adoptivo, quien la aceptó con una hipócrita sonrisa.

-Igualmente.

-Siga, porfavor- lo invitó mi estúpida pareja - víctima.

-Muchas gracias- dijo Carlisle entrando en la inmensa casa.

Tomé asiento en el sofá colr beige de la sala y le hice un ademán con la mano a Carlisle para que tomara asiento a mi lado, el cuál obedeció.

-Iré por los sandwiches- dijo caminando hacia la cocina -. Gusta uno, Señor Cullen?

-Está bien - dijo Carlisle aceptando la oferta.

Mi pareja se retiró de la sala y se dirigió a la cocina, aproveché el momento a solas con mi compañero de asaltos y mi criador.

-Que te sucede?- le pregunté llena de íra y vergüenza mezcladas en una bomba que solo Carlisle podría activar, y ya lo había hecho.

-Estaba preocupado por tí- me contesto un poco apenado, péro su ridícula pena no me afectó en lo más mínimo.

-Y porque viníste precisamente aquí? Si sabias que me encontraba aquí, entonces...

-No lo sabía- se defendió levantando su tono de voz -Solo venía para preguntarle a tu noviesito si sabía algo de tí.

-Mira... tengo diez y ocho, ya casi 19, y me sigues tratando como a una niña!

-No te trato así.

-Si, lo haces- le rezongué levantando la voz.

-Está todo bien?- dijo Edward entrando a la sala con una bandeja de plata, y sobre ella, los sandwiches y unas copas con vino.

-Si, todo está- miré a Carlisle con discreción -bien.

-Aquí están los pasabocas- agregó el muchacho luego, poniendo la bandeja sobre la mesita de centro - sigan, por favor.

Carlisle tomó un sandwich y un vaso de cristal y dió un sorbo a la bebida.

-Mmmm- musitó saboreando el licor en su boca -. Que buen vino! De que cosecha es?

-Es cosecha chilena, de 1997- respondió Edward, su rostro en posición de contestar la "pregunta del millón" me hizo soltar una disimulada risita que nadie notó.

-Del noventa y siete eh!- continuó Carlisle.

-Si.

-Deliciosa, lo felicito joven, sabe usted elegir un muy buen vino- el refinamiento en la voz de Carlisle me dió a entender que él tramaba seguir con el plan.

La muy estúpida charla sobre licores pasó del vino al brandy, del brandy, al wisky y del Wisky, a la champaña. Yo, me adentré por un momento a mi mundo personal, mi mundo, solo mio, de nadie más. Mis pensamientos llegaron hásta lo más recondito de mi mente, llegaron hásta mis padres, no se como, péro pude ver el rostro de mi muy maldito padre en mi mente, su pelo color café, un poco mas opaco que el mío, su asqueroso bigote y sus muy estúpidos ojos color miel. Recordé cuándo escapé de mi casa, mi madre me maltrataba, recordé uno de sus atroces gritos: "Eres una tonta Bella, no sirves para nada", entonces juré que me vengaría de ella, y de él, por no haberme defendido cuándo lo necesitaba, por haber preferido la pantalla de su televisor.

La voz suave de Carlisle me sacó de mis cavilaciones.

-Bella?

-Si?- contesté por fin, su rostro se encontraba cerca del mio.

-Que te sucede?

-Nada- lo aparté.

-Bella... -éra Edward, éste limpió una lagrima que bajba por mi mejilla.

-Que te pása? Estás llorando- me dijo Carlisle, luego tocó mi mano derecha -, y también estás temblando.

-No es nada es solo que...

-Qué?- me insistió Edward.

-Recordé un mal momento de mi pasado- "Recordé mi horrible pasádo, querrás decir" pensé.

-Tranquila- me dijo Edward abrazandome con fuérza, me soltó a los pocos segundos.

- Me permítes tu baño porfavor?- dije en un susurro.

-Claro, el final del pasillo a la izquierda.

-Gracias- me púse en pie y caminé hacia el baño.

Entré en éste y cerré la puerta. Me miré en el espejo, por fortuna no me había puesto lápiz ni delineador, así que mi cara se encontraba limpia de todo líquido químico chorreando. "Que te sucede Bella?" pensé "Sabes que ese momento de tu vida te perseguirá por siempre y no puedes hacer nada para evitarlo"

-Oh, talvez si puedo...- murmuré.

Algo me decía que debía buscar a mis padres biológicos, una párte de mis ser estaba de acuerdo con dicho presentimiento, aunque otra párte de mi no lo estaba. ¿Que debía hacer? No lo sabía.

-Bella?- llamó Carlisle désde afuera del baño.

-No me tardo- exclamé, luego, abrí la llave del agua en el lavamanos, retuve un poco en las palmas de mis manos unidas y me eché en la cara, repetí la acción y, a continuación, busqué mi maquillaje en mi bolso. Saqué mis polvos, y me los apliqué, luego me puse un poco de rubor en las mejillas y, por último, un poco de brillo labial.

Salí del baño, Carlisle y Edward charlaban en la sala. Me acerqué a ellos, los dos personajes dirigiéron sus miradas hacia mí.

-Carlisle...- le llamé.

-Si?

-Vamos ya?

-Se van tan pronto?- me preguntó Edward.

-Si, lo lamento, pero no me siento muy bien- le sonreí.

-Descuida, tu salud está primero no?

Carlisle se puso en pie y Edward lo imitó.

-Entonces... adiós, un gusto conocerte Edward- Mi padre estiró su brazo para darle la mano a Eddie, éste la estrachó con una sonrisa.

-Adiós- El muchacho me miró con cariño -Adiós, Bella.

-Hasta luego- me despedí, le dí un beso en la mejilla y me alejé de allí acompañada por Carlisle.

Cerré la puerta de entrada y me dirigí hacia el andén al lado de la solitaria carretera.

-Que tienes?- me preguntó mi compañero.

-Me puedes acompañar a la registraduría? Quisiera averiguar algunas cosas y aclarar algunas dudas que tengo.

viernes, 22 de abril de 2011

Roba mi corazón. Capitulo 2.

Enamorada... de mi víctima?


Salímos del cinema a eso de las 6:30 y tomamos asiento en una banca ubicada al lado de un farol encendido. Acababamos de ver "Diabólicas tentaciones".

-Te gustó la película?- me preguntó Edward sonriendo.

-Si- contesté sin saber que más decir- estuvo... interesante -la mayor párte de la película éra sangre y sexo así que no había much tema para compartir.

-Si- terminó él- Emm... quieres ir a cenar ya?

-Claro, vamos- dije poniendome en pie.


Tomé su mano y el estrechó la mía contra su costado. Caminamos alrededor de unas dos cuadras para llegar hásta un restaurante de comida italiana, nos atendió una joven de unos 18 años, mas o menos, su arremolinado cabello me incomodaba. Tomamos asiento en una mesa en el fondo del restaurante.

-Que desean ordenar?- nos preguntó la camarera sonriendo, o... sonriendole a Edward.

-Yo pediré un especial- dijo Edward sonriendome- Y tu? que vas pedir?


Me dí cuenta de que había estado mirandolo todo este tiempo, bajé la cabeza con mis mejillas a punto de enrojecer. Miré el menú y ordené unos rollitos de carne y pollo con salsa especial sin alzar mi cabeza, no quería que Edward viéra mis mejillas.

-ok- finalizó la camarera anotando mi órden y las dos coca-colas que Masen acababa de odenar.

-Pobre...- dijo éste cuándo la muchacha se alejó.

-Porque?- pregunté con la cabeza aún agachada, simulando mirar mi celular; esperaba que mis mejillas regresaran a su tono natural antes de mostrar mi cara.

-Porque se nota que búsca un novio desesperadamente- levanté mi cabeza, por su expresión neutra me dí cuenta de que rojizo de mis mejillas ya había pasádo.

-Mmm... cómo sabes éso?- pregunté confundida.

-Por su mirada.

-Sabes mucho de sentimientos, eh?

-Soy psicólogo Bella, se mucho de sentimientos.

-Eres psicólogo?- una noticia un poco inesperada -no éras empresario?

-Si, soy un hombre de negocios, pero soy psicólogo también- me miró y se dió cuenta de mi expresion decepcionada- Eso, está mal?

-No, no descuída- cambié mi expresion de desconcierto por una sonrísa y una mirada a sus ojos tan penetrante como pude -y... Que ves en mis ojos?

-Muchas cosas, las mismas que hay en los mios.

-Que?- reí nerviosa.

-E-na-mo-ra-mien-to- fué mencionando cáda sílaba con tonos diferentes en su voz.

-Hablas de...

-Que yo e gusto y tu me gustas- me sonrió con ésa sonrisa que me encantaba -o no?

-Si- dije involuntariamente, antes de dar mi excúsa el me interrumpió.

-SI, lo sabía.


Nuestros ojos se miraban fijamente, no podía separar mi mirada de la súya, éra como estar atrapada en una jaula de hierro forjado, y de algún modo, me gustaba estarlo. Mordí mi labio inferior, el lo miró y comenzó a acercarse con lentitud hacia mí...


Alguien se aclaró la garganta, los 2 nos volvímos hacia aquel ruido cercano, éra la camarera, traía una bandeja y nuestras órdenes en ella. Edward se alejó de mí rápidamente y se acomodó en su asiento, yo lo imité. La joven nos sirvió mirandonos con sospecha, a continuación, dejó la cuénta y se fué.


Comímos en silencio, traté de no mirarlo mientras probaba mi alimento. Tomé un rollito y me lo metí en la boca, lo saboreé con gústo y miré de reojo a mi acompañante mientras lo masticaba. Él también me miraba, nuestros ojos se encontraron por unos segundos, luego, con toda la fuérza de voluntad que me quedaba, bajé mi mirada a mi plato.


Edward se púso en pie.

-Iré a pagar la cuénta, vuélvo en seguida- agregó.

-Te espéro- susurré cuándo ya se había alejado.


Se dirigió a la caja. Mis ojos se fijaron en su esbelta figura caminando, una sonrisa se me salió de los labios involuntariamente. Varias preguntas danzaban en mi mente como bailarinas en un recital: ¿De verdad estaba enamorada de aquel hombre? ¿Carlisle se enojaría si se lo decía? ¿Ésto éra bueno para nuestro plan?, ésa última pregunta se contestó sola en pocos segundos, definitivamente no éra bueno que me estuviera enamorando de mi víctima, y... no, no éra así, me parecía atractivo, nada más, yo, enamorada... de mi víctima? por favor! No estaba en absoluto enamorada, obviamente, no lo estaba.


Edward volvió mientras aún me encontraba sumida en mis pensamientos.

-Terminaste?- me preguntó mirando mi plato.

-Si...- miré mi plato, se encontraba vacío completamente- Si.

-Bueno... entónces, vamos- dijo haciendo admán con su mano para que me levantara, y así lo híce.


Salímos del restaurante sin mirarnos, bajamos las escaleras y llegamos a la orilla de la calle, el miró su reloj de muñeca.

-Ocho y quince- dijo mirando la carretera- me voy.

-Ok, adiós- le dí un beso en la mejilla y le hice la señal de pare al primer taxi que pasó.

-Adiós-se despidió el cuándo abrí la puerta de la cabina trasera del vehículo.


Entré el taxi y me despedí de Edward con la mano por la ventana, el me sonrió y se despidió con la mísma señal. En la radio, sonaba una canción de Enrique Iglesias, le dí la dirección al conductor y empezé a tararear el coo final de la canción.


El tiempo que pasó y no supe ver,

las horas que ya no quieren volver

Dónde están, dónde están corazón


Los dias en que solíamos amar,

la brísa que llegaba de ése mar

Dónde están, dónde están corazón,

dónde están, dónde están corazón.


Dónde están, dónde están, corazón.


La canción finalizó y en la radio, pasáron a propagandas, miré por la ventana mientras ibamos llegando al edificio "Rosalia".

-Es aquí- dije señalando el lugar, el taxista frenó justo en frente.


Pagué la carrera y salí del taxi. Abrí la puerta principal, subí las escaleras hasta el tercer piso y abrí la puerta de mi departamento; ingresé rápidamente, no había rastro de Carlisle, me dirigí a mi habitación y cerré la puerta, me tumbé en la cama y cerré los ojos; soñé con Edward, con sus ojos color esmeralda, su pelo color de cobre y su glorioso y perfecto cuerpo.


Abrí mis ojos al escuchar el dúro golpe que se propinó en la sala. Salté de mi cama y me dirigí hacia allí. Asomé mi cabeza por una columna de la cocina, una columna lo suficientemente ancha para esconderme detrás de ella. Me aseguré de uqe no fuéra un ladrón, no quería ladrónes aquí, además de nosotros, aunque lo que ví no fué para nada placentero.


Carlisle tomó asiento en el sofá de la sala y arrojó las llaves al suelo, su rostro tenía una depresiva expresión y dos grandes ojeras llamaban la atención bajo sus ojos. Se rascó la cabeza y púso sus pies sobre la mesa de centro. Salí de mi escondite preocupada y enojada a la vez.

-Carlisle!- pronuncié llamandolo -Carlis...

-Ya no grites más- por su tono de voz, noté que algo andaba mal.

-Y que más quieres que hag cuándo te veo... así- lo señalé con la mano.

-Así? Estoy perfectamente.- aseguró.

-Si, claro. Dónde estabas?

-Eso no te importa!

-Dónde... estabas?- repetí.

-Yo también puedo darme mis gustos, no?

-Toda la noche?- una horrible imagen llegó a mi mente al preguntarle, luego se fué.


Carlisle se acomodó en el sofá hasta quedar tendido en el y cerró sus ojos; le propiné una patada en un pie con furia, su cara mostró una expresión de dolor, péro no abrió los ojos.

-Bien, me largo!

-Adónde vas?- preguntó con los ojos aún cerrados.

-No te importa...- dije sabiendo que sí le importaba.





viernes, 15 de abril de 2011

Roba mi corazón. Capitulo 1


CONOCIÉNDO A MASEN


-Ahí está- miré al personaje de pies a cabeza.

-Es pan comido- dijo Carlisle.

-Si, lo sé- dije interesada, Carlisle me miró extrañado comprendiéndo lo que me había dado a entender.


El muchacho se sentó en una de las bancas del parque, tomó un libro de su maletín de cuero fino y empezó a leerlo. Me acerqué lentamente y tomé asiento a su lado. Miré con disimulo su libro.

-Es Mark Twain lo que lees?- pregunté acercandome más a él.

-Si...- elevó su mirada hacia mi y me sonrió- si- repitió.

-Que bien! Sus escritos son fantásticos!

-Enserio? Te gusta Mark Twain?

-Si- aseguré sonriendo.

-Me sorprende que te gúste no a mucha gente le agrada su escritura.

-Si, lo sé somos pocos...- el me miró extrañado, luego me dedicó una centelleante sonrísa.

-Soy Edward- dijo ofreciéndome su mano- Edward Masen.

-Bella, bueno Isabella- dije aceptando su mano y estrechándola- Isabella... Cullen- no quería dar mi verdadero apellido, Swan, odiaba ése apellido, sobre todo a los malditos que me lo habían heredado. Había preferido ponerme el apellido de Carlisle, el sí había sido un verdadero padre para mí.

-Isabella...- saboreó mi nombre por un rato.

-Bella... porfavor llámame Bella- le pedí.

-Ok, Bella- él me sonrió y yo le dediqué una sonrisa parecída.


"Que ingenuo es" pensé "Un total triunfo para mí, eso ya está previsto". Hablamos un rato sobre nuestros intereses, traté de ser acorde con él en sus preferencias, no quería que fuéramos demasiado diferentes (y lo éramos) y echara perder todo el plan.


La conversación pasó de minutos a horas, cuándo menos nos dimos cuénta ya éra de noche.

-Débo írme- dijo luego de comprar unos helados invitados por él y dárle un viztazo al cielo.

-Si, yo tambien- agregué sonriendole.

-Entonce...- dijo levantandose y me puse en pie también- Fué un placer conocerte, espero que volvamos a hablar.

-Si, me encantaría- le sonreí con dulzura -mmm... te doy mi numero o...

-Por favor- aceptó él.


Sacó de su bolsillo una libreta pequeña y con ella un bolígrafo. Anotó mi numero rápidamente a medida que le iba dando los numeros. Yo le pedí un trozo de papel y también le pedí prestado el lapicéro, anoté cáda número telefonico que él me iba dictando. Le devolví su bolígrafo y guardé el pedazo de papel en mi bolso.


-Entoces... adiós- se despidió él.

-Hasta pronto- me alejé y caminé hacia la parada de autos.

-Espera!- me gritó.


Giré para verlo, venía corriendo hacía mí.

-Que sucede?- le dije cuándo estuvo cérca.

-Te vas sola?- me preguntó preocupado.

-Si, de hecho iba a tomar un taxi.

-DEscuida yo te llevo.

-Seguro? Te veo muy apresurado en llegar a alguna párte- dije fingiendo un desinterés.

-Vamos... si?- me sonrió.

-Muy bien- acepté a regañadientes.


Caminamos hacia su auto, un volvo plateado. Entré en el asiento del copiloto y me púse el cinturón de seguridad. Él encendió el vehículo y colocó un CD en el reproductor. Me entretúve tarareando "The call" de Regina Spektor.


-Te gusta Spektor?- me preguntó Edward rompiendo el silencio.

-Si, pués... ésta canción es de ella y me encanta- expliqué.

-No es muy conocida...

-Si, pero su voz es preciosa- sonreí.


La canció terminó de sonar, luego comenzó "Ignorance" de Paramore.


-Y esa canción? Te gusta?

-No la había oído, es de Paramore?- contesté a su pregunta.

-Si, es nueva... ya sabes del nuevo álbum de la banda.

-Oh- observé.


Al fin llegamos a un edificio bastante altoy muy lujoso. No quería que pensara que yo lo quería por su dinero, así que le dí la dirección de ése edificio costoso para que creyera que yo éra tan rica cómo él.

-Es aquí?- prguntó mirando detenidamente el edificio.

-Si, gracias por traerme- le sonreí.

-Ok, no hay problema, te llamaré.

-Estaré esperando tu llamada- dije saliendo del auto.

-Adiós.

-Nos vemos- se fué en su auto a una velocidad bastánte rápida y desapareció al dar vuelta en la esquina.


Caminé hacia mi verdadero departamento, éste se encontraba en un edificio no muy lindo, estrato 3.


Entré en el dpartamento, guardé las llaves en mi bolso, el cuál deje encima del comedor, tomé asiento en el sofá marrón de la sala y encendí el televisor de apenas 14" con el control remoto.


-Donde estabas?- me preguntó Carlisle parandose frente al televisor.

-Me darías permíso, porfavor? Quiero ver ése progrma.

-Dónde estabas?- dijo de nuevo.

-Ya lo sabes, con Masen- respondí -Ahora porfavor quítate.

-Que hacían?

-Charlamos, ya sabes, estaba, conociendo a Masen.

-Nada más?- preguntó receloso.

-No! Nada más! Te quedó claro!- le grité poniendome de pié.


Me fuí a mi habitación a paso firme y me tumbé sobre la cama. diría mi cama, si es que fuera mia. >:)


-Bella... no hagas pataletas de niña pequeña- me gritó Carlisle.

-Mira quien habla!- grité desde mi habitación.


Al dia siguiente.


Me levanté, me cepillé los dientes y luego me dí una ducha. Carlisle hízo lo mísmo aunque un poco mas tárde, a eso de las 10:00 a.m.

-Cómo dormíste?- me preguntó mientras tomaba su taza de café para darle un sorbo.

-Bien, créo- contesté.

-Por?

-Nada, pensamientos...

-Cuáles?

-Porque eres tan metiche?- exclamé indignada.

-Ya! Está bien! Piensa lo que quieras... me da igual- dió un mordísco a su pan con mantequilla y se retiró llevándoselo. -Recuérda que hoy te tócan los platos a ti!- dijo désde el fondo del pasillo.


Gruñí, odiaba tener que lavar los platos, me paré y cumplí con mi deber a regañadientes. Mi celular sonó mientras me secaba las manos con una toalla.

-Hola?- contesté.

-Hola- dijo una voz varonil, sabía quien éra.

-Hablo con...- dije fingiendo no saberlo.

-Con Edward Masen.

-Oh, si, hola!- lo saludé "contenta"

-Si, emmm..... me preguntaba si quisieras salir hoy a...- pensó un instante, se notaba que no tenía nada planeado- no se...

-Al cine?- pregunté cansada de tanto pensamiento.

-Si!

-Claro, me encantaría- dije con dulzúra.

-Muy bien entonces...

-Entonces te veo en el cine de Port Angeles, si? A las 3:00 p.m.

-Si, me parece...-buscó la palabra adecuada-...excelente.

-Ok, nos vemos- dije juguetona, luego colgué.


"Perfecto" pensé.


-Con quien hablabas?- me preguntó Carlisle désde su habitación.

-YO?- pregunté tontemente.

-No, le hablo a las paredes...- agregó Carlisle con sarcásmo -Claro que tu.

-Charlaba con una amiga.

-Una amiga?- Carlisle siempre fué sobreprotector péro a medida que fuí creciendo se fué volviendo peor.

-Si, una amiga- afirmé.

-Nombre?- dijo saliendo de su cuarto y acercándose a mi.

-Jane.

-Jane?- se me ocurrió una brillante idea.

-Si, recuerdas a Rosalie?

-La chica rubia que nos ayudó a robar una tienda?

-Si- le confirmé.

-Que hay con ella?- se recostó contra la columna.

-Jane es su hermana menor, la conocí ayer, me encontré con Rose de camino al departamento y me la presentó.

-Oh, veo, entonces... no tengo nada que decir...- se mantuvo en silencio un momento- iré a arreglar mi habitación- se fué en ingresó a su cuarto. Carlisle podía ser el mejor y mas despiadad0 ladrón del mundo pero éra extremadamente ordenado.


Me dirigí al baño me cepillé los dientes, y me dirigí a mi habitación, la ordené y salí. Me dirigí a la farmacia para comprar un rubor, para mi pálido color de piel.

-Buenos dias- saludé a la señora de la droguería.

-Buenos dias- me saludó ésta.

-Tiene un rubor rosa del número 3?- pregunté.

-Si, claro ya te lo traigo.


En el televisor de la mujer comenzaron las noticias de las 12:00 m. En los avánces apareció el video de un ladrón siendo capturado, según dijo la periodísta, por robar una casa y asesinar a sangre fría a sus habitantes.

-Augg- gruñó la droguerísta- detésto a ésas personas matonas y ladronas.

-Si, yo tambien- dije poniendo una cara enojada.

-Todos se iránm al infierno- agregó la señora -todos.


Su voz sonó tan maligna que me hízo estremecer.

-Gracias- dije recibiendo el rubor, pagué el objeto y me fuí.


Al llegar a mi departamento sucedió lo que ya me esperaba.

-Dónde estabas?- me preguntó Carlisle en cuanto cerré la puerta de entrada.

-En la farmacia- respondí de mala gana.

-Porque? Estás enferma?- me preguntó lleno de preocupación.

-No solo iba a comprar...- decidí no decirle lo del rubor, pdría sospechar- una pastilla adelgazante.

-Pastilla adelgazante?

-Si, saqué de mi bolso una pastilla de calcio y le hice creer que éra adelgazante.

-Claro.. bueno, allá tu- finalizó la conversación y luego se fué.

-Carlisle- cerré mis ojos no quería ver su cara- hoy voy a salir.

-Conquien?

-Con, ya sabes quien...- dije con los ojos aún cerrados.

-Ah!, Masen.

-Si...- abrí mis ojos, su cara éra neutra.

-Bien, todo sea por el dinero.


En Forks el clima no éra muy bueno, así que tuve que usar un búzo y tapé la párte escotada de mi vestido color caramelo, quería lucir elegante y casual así que usé unos tacones bajos.


Salí y tomé un taxi, llegué al cinema y me preparé para mii "cita". Me retoqué un poco el maquillaje y me apliqué mas brillo en los labios.


Dirigí mi mirada a una tienda de ropa ubicada en la esquina y luego ví a Edward llegar caminando por ésa esquina. Me saludó con la mano, yo lo imité sonriendole. Cruzó la calle y llegó hasta mi.

-Hola- me saludó y me dióun beso en la mejilla.

-Hola.

-Hace cuánto estás aquí?- me preguntó.

-Como un minuto- mentí.

-Oh, que bien, creí que me habías estado esperando mucho tiempo- "solo media hora, cretino" pensé.

-No, descuida- sonreí.








jueves, 24 de marzo de 2011

Roba mi corazón. Prólogo


Prólogo


-Entra ya!- me susurró Carlisle al oido.


-Espera...- puse mi pie en el alfeizar de la ventana -Listo!


-Rápido, creo que voy a resbalar.


-Ten paciencia!- le dije con un gesto de estrés en mi rostro. Abrí la ventana y me interné en la habitación, Carlisle me siguió.


-Que cuarto es...


-El estudio- me interrumpió éste.




Miré los libros y el escritorio en la esquina del cuarto con paredes color beige.


-Mmmm...- musité al ver un computador portatil sobre el escritorio -, yo quiero ese- señalé con el dedo índice al aparato.


-Quédatelo- me dijo el -tengo mejores cosas para robar en mente.


-Muy bien- me sonreí a mi misma y me dirigi hacia el computador para tomarlo.

-Mira eso!- me dijo Carlisle llamando mi atencion, lo miré y vi que se dirigia hacia un pequeño cofre de madera tallada -¿Crees que allí pueda haber un tesoro o algo asi?

-Jajajajajajajajaja- me burlé -ya quisieras.

-Uno nunca sabe- finalizó. Se acercó lentamente al objeto, lo tomó y me lo entreguó.
-Es lindo- lo elevé y luego lo baje -y se siente pesado....


El cofre resbaló de mis manos justo cuando lo iba a poner en el escritorio.

-Quien está ahí?-dijo una voz masculina.

-Quien está ahí?- preguntó de nuevo -, voy a subir, y le advierto que estoy armado.


-Escondete... de prisa!- le susurré a Carlisle. éste asintió y buscó un escondite, el cual encontro rápidamente bajo el escritorio.


Miré todos los posibles escondites y escogí uno. El personaje llegó y encendió la luz. En sus manos llevaba una pistola. Miró a su alrededor buscando alguna señal se que alguien estuviera allí, pero Carlisle llevaba años de experiencia y yo había aprendido mucho de él, lo suficiente para escapar de ésta.

-Se que hay alguien aquí.


Mantuve la calma, no quería que me viéra aunque yo lo veía perfectamente. Era de tez blanca, alto, cabello color cobre, llevaba puesta una camisa manga larga de color azul con botones y unos blue jeans.


De nuevo revisó con la mirada todo el estudio, apagó la luz y se marchó.


Salí apresuradamente pero en silencio del ducto de la ventilación.

-Toma rápido las cosas y vamonos- me susurró Carlisle saliendo de su escondite.

-No hay tiempo, debemos irnos ya!- camine o mas bien corrí hacia la ventana, me paré en el alfeizar y bajé por la cuerda que habiamos usado para subir hasta el segundo piso de la casa.


Carlisle me siguió enojado y gruñendo. Paramos de correr una vez estuvimos lejos.

-Que te sucéde?- me preguntó lleno de íra -acabamos de perder una gran oportunidad.

-No...-respondí con mi mente en las nubes.

-Mas te vale que tengas otro plan, sabes que necesitamos el dinero para pagarle a Felix las deudas que tenemos con el... nos matará si no- me advirtió.

-Si, lo sé, y descuida, tengo un plan.

-Cual?

-Ya lo verás- dije con una sonrisa, una siniestra sonrisa.